viernes, 31 de octubre de 2014

Alteraciones de la atención

Se viene identificando la atención con orientación y concentración, así como un proceso íntimamente unido a la conciencia, relacionandose con la cantidad de esfuerzo realizado para enfocar ciertos aspectos de la experiencia o actividad. La capacidad de atención es también denominada prosexia. Se pueden dividir en dos:

1) HIPOPROSEXIA (DISTRAIBILIDAD): los mecanismos atencionales están patológicamente disminuidos. Incapacidad pra mantener la atención o la atención recae sobre estímulos externos irrelevantes.

- TENACIDAD DISMINUIDA: incapacidad de mantener un tiempo suficiente la atención sobre determinados estímulos o contenidos de la conciencia.

- INATENCIÓN SELECTIVA: se bloquea la atención ante aquello que produce ansiedad.

- SELECCIÓN INDICRIMINADA DE ESTÍMULOS: dificultad para escoger, según su importancia, la información que llega a la conciencia.

- AMPLIACIÓN DE CAMPO: atención a un número de estímulos mayor de lo habitual.

Es común encontrar hipoprosexia en trastornos con el déficit de atención con hiperactividad, episodios maníacos, ansiedad patológica o intoxicación por sustancias.

2) HIPERPROSEXIA (INATENCIÓN O ABSTRACCIÓN ANÓMALA): la atención está exageradamente incrementada. El estado de activación atencional está por encima de los límites de la salud. Es frecuente en estados hipervigilantes y paranoides.

- HIPERVIGILANCIA: atención excesiva a todos los estímulos, ya sean internos o externos y por lo general secundaria a delirios o paranoias.

- ATENCIÓN CONCENTRADA: sobre determinados estímulos o contenidos mentales durante períodos exageradamente largos. 

Cuando una persona presenta todas sus capacidades atencionales conservadas y sin alteraciones se encuentra normoproséxica.


viernes, 24 de octubre de 2014

Alteraciones de la consciencia III (trastornos del yo corporal y trastornos del yo psíquico):

Resumimos en este post las alteraciones de la consciencia que hacen referencia al yo corporal y al yo psíquico. Recordemos, nuevamente, que habíamos clasificado las alteraciones de la consciencia en 4 bloques: trastornos cuantitativos o del sensorio, trastornos cualitativos o del conocimiento, alteraciones de la consciencia del yo corporal y alteraciones de la consciencia del yo psíquico.

3) ALTERACIONES DEL YO CORPORAL: el "yo corporal" representa la consciencia o la vivencia de nuestro cuerpo de forma inmediata.

ANOSOGNOSIA: falta de consciencia sobre una parte del cuerpo, que se encuentra por lo general disminuida o anulada o, dicho de otro modo, incapacidad para reconocer un déficits físico propio. Describe algunas lesiones de pacientes afectados por hemiplejia o que niegan la parálisis de sus miembros.
- Síndrome de Anton- Babinski: pérdida de la noción de la existencia del lado izquierdo del cuerpo.
- Síndrome de Gertsmann: presencia de agrafia (dificultad para escribir), acalculia (dificultad para realizar cálculos), apraxia constructiva (dificultad en tareas motoras que requieran utilizar tres dimensiones), agnosia digital (dificultad para identificar los propios dedos) y desorientación derecha-izquierda (dificultades a la hora de reconocer las partes derecha e izquierda).
- Autotopoagnosia: no se reconoce una parte del cuerpo o uno de los miembros, e incluso el paciente es incapaz de nombrar dicha parte o incluso señalarla.

MIEMBRO FANTASMA: ocurre en pacientes que han sufrido la amputación de un miembro, en el que perciben un intenso dolor o incluso diversas sensaciones, es decir, es una alucinación perceptiva del miembro amputado.

ASOMATOGNOSIA: vivencia de la desaparición del propio cuerpo, ausencia de reconocimiento del mismo.

HEAUTOSCOPIA: el paciente se ve a sí mismo fuera de él, observa su propia imagen como si estuviera reflejada.

AGNOSIAS PARCIALES: alteraciones del reconocimiento de los objetos. Por ejemplo agnosia digital (difilcultad para reconocer los propios dedos), agnosia mentooral (no reconocer la boca o el mentón), asteroagnosia (fracaso en reconocer objetos con el tacto).


4) ALTERACIONES DEL YO PSÍQUICO: alteraciones referidas al sujeto propiamente dicho o a su entorno circundante.

DESPERSONALIZACIÓN: el sujeto siente extrañeza de si mismo, se nota cambiado o distinto.

DESREALIZACIÓN: o pérdida del sentido de la realidad. Sentimiento de extrañeza de la realidad o de que han ocurrido cambios en el ambiente.

PROSOPAGNOSIA: incapacidad para reconocer caras familiares o conocidas.

viernes, 17 de octubre de 2014

Alteraciones de la consciencia II (trastornos cualitativos)

Resumimos en este post las alteraciones de la consciencia de tipo cualitativo. Recordemos que habíamos clasificado las alteraciones de la consciencia en 4 bloques: trastornos cuantitativos o del sensorio, trastornos cualitativos o del conocimiento, alteraciones de la consciencia del yo corporal y alteraciones de la consciencia del yo psíquico.

2) ALTERACIONES DEL CONOCIMIENTO: la característica principal de este grupo de alteraciones es la fluctuación del nivel de consciencia. De menor a mayor gravedad, podemos distinguir:

CONFUSIÓN: incapacidad para distinguir lo real de lo imaginario. Se identifica con el onirismo, en el sentido de que el paciente confuso verbaliza contenidos imaginarios (escenas, visiones...) parecidos a los del sueño, intercalados con momentos de aparente lucidez.

ESTADO CREPUSCULAR: es un trastorno de la amplitud del campo de la conciencia, concretamente un estrechamiento del mismo, que reconoce principalmente  causas orgánicas. Es, por ejemplo, típico de cuadros epilépticos. Se presenta con confusión, incoherencia, dificultades de comprensión y entorpecimiento perceptivo. Asimismo, puede producir automatismos (actividad motora involuntaria, que guarda cierto grado de coordinación; pueden ser masticatorios, faciales o mímicos, gestuales, deambulatorios y verbales) y no dejan de ser frecuentes las alucinaciones. Tanto el inicio como el final son bruscos y de duración variable (horas o días).

ESTADO CONFUSIONAL: cuadro intermedio entre el estado asténico-apático (fatigabilidad con apatía, labilidad afectiva con irritabilidad, fluctuaciones de atención, memoria y concentración, hipersensibilidad sensorial e insomnio) y la eclosión del delirum. Se caracteriza por síntomas como pérdida del habla  coherente e incapacidad para mantener una conversación comprensible (apraxia ideacional), paramnesia (distorsión de los recuerdos), inatención a estímulos ambientales, disgrafía (pérdida de la capacidad de escritura) y deshinibición de la conducta.

DELIRIUM: súbita desintegración de la consciencia, en la que el paciente es incapaz de distinguir entre imágenes mentales y percepciones. Se caracteriza por delirios caóticos, complejos y diversificados, delirio ocupacional alucinaciones variadas (especialmente visuales, aunque también pueden ser cenestésicas, olfativas y acústicas), trama dramática, amnesia global o fragmentaria y agitación psicomotriz. Suele tener una duración breve (1-2 semanas). Un delirium no es lo mismo que un delirio (alteración del contenido del pensamiento). El delirium se debe a causa orgánica (metabólica, isquémica, infecciosa, intoxicación o abstinencia de alcohol y otras sustancias) y no deja secuelas.





viernes, 10 de octubre de 2014

Alteraciones de la consciencia I (trastornos cuantitativos)

Podríamos definir la CONSCIENCIA como el conocimiento que el ser humano tiene de su propia existencia, de sus estados y de sus actos; siendo necesario para su comprensión considerar otras áreas como la atención y la orientación. Respecto a sus alteraciones, en líneas generales, podemos hablar de:
- Trastornos cuantitativos de la consciencia o alteraciones del sensorio: hipervigilancia, letargia, obnubilación, estupor, coma y muerte cerebral.
- Trastornos cualitativos de la consciencia o alteraciones del conocimiento: confusión, delirium.
- Alteraciones del yo corporal: anosognosia, miembro fantasma, asomatognosia, heautoscopia, agnosias parciales, prosopagnosía,
- Alteraciones del yo psíquico: despersonalización o desrealización.

1) ALTERACIONES DEL SENSORIO: se entiende por "sensorio" el nivel de alerta y de atención normal junto a la capacidad para reaccionar apropiadamente y de forma psicológicamente comprensible a estímulos internos y externos. Veremos a continuación algunas de estas alteraciones, empezando por las que suponen un exceso (síntomas positivos) hasta llegar a las que suponen un déficit (síntomas negativos) y de menor a mayor profundidad:

HIPERVIGILANCIA: resulta de la exaltación de los sistemas neurobiológicos que controlan la atención y la concentración. Se caracteriza por la vivencia de claridad de conciencia, como si el sujeto se hubiese liberado de algún freno previo, junto con un incremento de la actividad verbal y motora. Es el inicio casi constante de los accesos maníacos, algunas formas de esquizofrenia y puede ser resultado de la intoxicación por drogas (LSD, cannabis, cocaína y anfetaminas).

LETARGIA, SOMNOLENCIA O SOPOR: dificultad para mantener el estado de alerta y de atención a pesar de que el sujeto está realizando un esfuerzo considerable. Puede estar acompañada de distorsión de la evocación mnésica y una ligera desorientación temporoespacial. No siempre está asociada a patologías, pudiendo aparecer en procesos fisiológicos.

OBNUBILACIÓN: el nivel de conciencia se encuentra ligeramente debilitado y no resulta sencillo extraer al paciente de su estado (sólo se consigue si se le estimula repetida y vigorosamente). El sujeto no está totalmente despierto ni alerta y se acompaña de confusión y desorientación temporoespacial constantes (desorientación en espacio, tiempo y persona). Se observa en el delirio, la demencia y en trastornos cognitivos.

ESTUPOR: se utiliza para describir a los pacientes que sólo son capaces de alcanzar un ligero estado de alerta mediante estímulos muy potentes. Son incapaces de emitir conductas intencionales y las escasas respuestas verbales son incoherentes e ininteligibles.  A veces se utiliza como sinónimo de mutismo y no necesariamente involucra alteración de la conciencia (el paciente puede estar consciente del medio que le rodea). Sucede en patologías como la esquizofrenia catatónica, en la depresión endógena y en la histeria (Síndrome de Ganser). Podríamos hablar de tres tipos: CATATÓNICO (mutismo absoluto, rigidez corporal, no emite ninguna conducta verbal o lingüística y viene acompañado de flexibilidad cerea y almohada psiquica o psicógena: si se le levanta la cabeza la mantiene como si tuviera debajo una almohada), DISOCIATIVO (se cumplen los criterios de estupor, pero la exploración psicológica y la anamnesis ponen de manifiesto la falta de una etiología somática; hay evidencia de un origen psicógeno en forma de acontecimiento traumático o estresante por ejemplo) y NEUROLÓGICO (encuentra su origen en patologías o causas médicas: eventos cerebrales serios debidos a hemorragias o coágulos, lesiones cerebrales traumáticas, malaria, hipoglucemia o bajo nivel de azúcar en sangre, hipotermia o baja temperatura corporal, etc).

COMA Y MUERTE CEREBRAL: el paciente deja de responder a la estimulación y entra en un estado de inconsciencia profundo, con ausencia de reflejos pupilocorneal, audioocular, oculoencefálico y cutaneoplantar, junto con un electroencefalograma plano durante treinta minutos. Se agrega la presencia de dilatación pupilar (midriasis).

viernes, 3 de octubre de 2014

Nociones de Psicopatología

Para la comprensión de los trastornos mentales y llegar a diagnósticos precisos que nos permitan llevar a cabo tratamientos adecuados es necesario tener conocimientos de SEMIOLOGÍA: estudio de las alteraciones que pueden producirse en todos los procesos psicológicos básicos (atención, percepción, memoria, aprendizaje, orientaicón, etc) y psicológicos superiores (lebguaje, pensamiento, etc). Hay más procesos dentro de la semiología que no pueden clasificarse en básicos y superiores, como afectividad, motivación, inteligencia, sueño, sexualidad, alimentación...

La semiología o psicopatología de los procesos habla de SIGNOS y de SÍNTOMAS que hacen relaición a los procesos psicológicos. Muchos de ellos los encontraremos también en comportamientos normales, sin necesidad de ser etiquetados como patológicos. Es muy importante diferenciarlos:
- SÍNTOMA: manifestación o vivencia subjetiva que tiene un paciente acerca de las alteraciones que le están sucediendo. Por lo general son verbalizados.
- SIGNO: manifestación objetiva que el profesional observa en el paciente, generalmente está en relación a comportamientos, expresividad facial, resultados que podemos obtener cuando aplicamos pruebas complementarias...
- SÍNDROME: conjunto de signos y síntomas que conforman una determinada alteración o patología.

En semiología lo que se hace es dar nombre a los síntomas que el paciente nos va a referir verbalmente y a lo que nosotros mismos observamos y puede resumirse en grandes bloques como serían:
1) Psicopatología de la conciencia.
2) Psicopatología de la atención y la orientación.
3) Psicopatología de la memoria.
4) Psicopatología de la percepción.
5) Psicopatología del pensamiento y el lenguaje.
6) Psicopatología de la afectividad.
7) Psicopatología de la motricidad.
8) Psicopatología del sueño.
9) Psicopatología de la conducta sexual.
10) Psicopatología de la conducta agresiva.
11) Psicopatología de la alimentación.
12) Psicopatología de la inteligencia.

Cuando un profesional se dedica a detectar las posibles alteraciones de cada uno de los procesos psicológicos, se dice que está explorando psicopatológicamente al paciente. Cuando tenemos la exploración psicopatológica unida a la entrevista clínica y tenemos los datos de las pruebas complementarias ya podríamos realizar un diagnóstico. Generalmente, las pruebas complementarias se administraran cuando hay dudas o para conseguir recabar más información acerca de las hipótesis clínicas que nos hemos planteado con la entrevista y la exploración.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Misofonía por la psicóloga Nuria Alonso Fernández


¿Qué es la misofonía?: 

Misofonía literalmente significa “odio al sonido”. La palabra misofonía viene del griego μίσος (misos): aversión, odio o profundo desagrado y φωνή (foné): sonido.
En 1991 los científicos estadounidenses Pawel y Margaret Jastreboff fueron los que usaron este término por primera vez y el 2010 fue reconocida como enfermedad y publicada en algunos libros.
Aunque podríamos entender el término como “Odio al sonido”, la misofonía no se trata de una fobia, ya que no tiene una causa psicológica, las personas que la sufren tienen una sensación subjetiva de molestia o malestar ante ciertos sonidos. Realmente es una condición neurológica, muchas veces asociada a experiencias negativas y una disminución en la tolerancia a los ciertos sonidos, pero en su tratamiento sí pueden ayudar terapias psicológicas para sobrellevar y mejorar el problema.
Uno de los problemas de este trastorno es su difícil diagnóstico y la falta de un tratamiento eficaz adecuado debido a que hasta hace bien poco no había sido catalogada como enfermedad.
La misofonía puede aparecer en cualquier edad pero suele aparecer a final de la infancia o en la adolescencia y muchas veces suele empeorar a lo largo del tiempo.
Diferencias con la fonofobia o la hiperacusia:
Hay que tener claro otros trastornos que pueden confundirse con la misofonía:
-Fonofobia: Es una hipersensibilidad al sonido que tiene causa psicológica. En este caso, el problema es el miedo que producen ciertos sonidos de otras personas.
-Hiperacusia: Es un patología médica donde la persona percibe el sonido a un volumen más intenso de lo que en realidad se está produciendo. Hay una disminución de la tolerancia a sonidos habituales y naturales del ambiente. La hiperacusia es la pérdida del rango dinámico del oído, entendido este último como la habilidad del sistema auditivo de manejar elevaciones rápidas del volumen del sonido.
-Tinitus: Se denomina así al hecho de percibir golpes o sonidos repetitivos en el oído sin que haya una fuente sonora externa. Algunas personas lo experimentan como "ruido de cabeza" o "tintineo del oído" y usan una variedad de términos para describirlo.

Síntomas:
Las personas que sufren misofonía pueden sentir malestar, ira, enfado, pánico, temor e inclusive llegar a imaginar que atacan al que produce dicho sonido.
Los sonidos suelen ser tan normales como los producidos por otras personas al comer, beber, sorber, respirar, olfatear o toser…
También pueden sentir molestias por otro tipo de sonidos repetitivos como masticar chicle, hacer pompas con él, el crujir de huesos…
Estas personas pueden manifestar ansiedad y conductas de evitación (prescindir de algunas relaciones personales, familiares, aislarse de ciertas personas y reuniones sociales…).
En algunos casos muy graves, la situación puede ser tan intolerante que se pueden presentar comportamientos violentos hacia objetos, personas o animales involucrados.
Muchas veces, estas personas comienzan a centrar su atención en los momentos anteriores a la producción del sonido originado por personas. A veces puede convertirse en una obsesión con respecto a estos ruidos, haciendo que la hipersensibilidad se extienda y que haya una intolerancia hacia esas personas y/o situaciones donde aparece el sonido.
Las reacciones de malestar pueden empezar cuando comienza el sonido, pero las emociones negativas pueden desarrollarse hasta incluir actividades asociadas con el sonido.

Problemas de la misofonía:
Las personas que presentan misofonía generalmente desencadenan graves problemas psicológicos. Debido a su comportamiento a veces agresivo ante los demás, pueden tomar la decisión de evitar todas aquellas situaciones que motivan su malestar, por lo que en la mayoría de los casos termina con un aislamiento social de la persona afectada. Los escasos recursos con los que cuentan para paliar su dolencia tampoco ayudan a favorecer su integración social, ya que únicamente disponen de la opción de usar tapones para los oídos o audífonos que reproducen música. En cualquier caso, están destinados a no escuchar los sonidos que producen el malestar, pero no a resolver el problema.
Actualmente se desconoce la prevalencia de misofonía. Los grupos de personas que se identifican con esa condición sugieren que es más común de lo previamente reconocido. En algunas encuestas a pacientes con tinitus (tintineo), que es frecuente en el 4-5% de la población en general, se reporta prevalencia de hasta 60%. En un estudio de 2010 se obtuvo una cifra de 10%.
Los problemas de audición son más frecuentes de lo que pensamos. Muchas veces existe un tratamiento adecuado que soluciona el problema auditivo, pero otras veces, sobre todo cuando se trata de una hipersensibilidad al sonido, es más difícil establecer un tratamiento efectivo, ya que los factores físicos y psíquicos están interrelacionados en este tipo de dolencias. A esto se añade el problema de que se trata de afecciones muy difíciles de diagnosticar.

Tratamiento:                                                                                                        
Hasta el momento no se tiene una cura. Algunos de los tratamientos que se han utilizado son la terapia congnitivo-conductual y la terapia de recapacitación en el tinitus o TRT, los cuales han ayudado a algunos pacientes pero no a todos los que sufren de dicha alteración.
Como dicha enfermedad está siendo reconocida desde hace poco puede que muchos médicos desconozcan acerca de ella e incluso no lleguen a diagnosticarla adecuadamente. Se recomienda que se consulte con expertos en otorrinolaringología los cuales están más capacitados para dichos problemas.
No existe una cura para esta condición, pero existen ciertos tratamientos psicoterapéuticos e hipnóticos que han sido exitosos en algunos pacientes. Es importante distinguir entre tratamientos a los síntomas y los que evitan que los síntomas vuelvan a ocurrir. A diferencia de la hiperacusia, la misofonía es específica para ciertos sonidos. Poco se sabe acerca de la localización anatómica de la anormalidad fisiológica que causa tales síntomas. Lo más probable es que se encuentre en las altas estructuras del sistema nervioso central. Se ha especulado que la ubicación anatómica puede ser más central que la involucrada en la hiperacusia.
A la espera de un tratamiento más adecuado, los afectados por la misofonía siguen condenados a vivir en un estado o bien de ansiedad, si deciden hacer frente a los molestos ruidos, o bien de aislamiento, si deciden evitarlos



viernes, 19 de septiembre de 2014

Depresión postparto por la psicóloga Nuria Alonso Fernández

Cuando se tiene un bebé, aparece uno de los momentos más felices e importantes para la vida de una mujer. Aunque este momento puede vivirse de una manera emocionante, los diversos cambios físicos que se experimentan durante el embarazo y después del parto pueden dar lugar en ocasiones a sentimientos de tristeza o incluso llegar a extremos tales como la depresión posparto.


En las siguientes líneas os explicamos como distinguir una depresión posparto de otro tipo de cambios de estado de ánimo que se consideran normales durante esta etapa de la mujer.

¿Cuáles son los síntomas propios de una depresión posparto?:
Algunos de los síntomas que pueden aparecer y que nos pueden hacer sospechar que existe este trastorno son los siguientes:
-Tristeza: La mujer que padece este trastorno puede sentirse infeliz y/o que no le apetece vivir, es frecuente que no sepan por qué se sienten así.
-Irritabilidad: Este síntoma viene muchas veces acompañado del anterior, esta irritabilidad puede dirigirse al niño o incluso al marido.
-Fatiga: La fatiga es un síntoma normal en el embarazo y después de este, pero las mujeres que padecen depresión postparto es tan intenso que muchas creen que suelen padecer algún problema físico.
-Insomnio: Se suele presentar de dos formas, o se tarda en conciliar el sueño o si se es capaz de conseguir dormir, se suelen dormir pocas horas.
-Pérdida de apetito: Se tienen menos ganas de comer, y esto hace que estas mujeres se encuentren más agotadas, lo que les conlleva a su vez a comer menos y que se encuentren más agotadas y malhumoradas.
-Incapacidad para disfrutar: Se puede perder la ilusión de disfrutar de las relaciones sexuales y de otras actividades que hasta ese momento pudieran resultarle atractivas.
-Desbordamiento: La mujer puede tener la sensación de que no está haciendo nada bien y que no puede hacer nada para remediarlo. Sienten que no pueden acostumbrarse a las nuevas rutinas de la situación y de las necesidades del bebé.

-Síntomas de ansiedad: La mujer puede sentir sensaciones de ahogo, puede sentir que se le acelera el pulso y sentir pulsaciones al tener pensamientos como “el niño se puede ahogar en cualquier momento”, “tarda en dormirse”, “puede caerse en cualquier momento”, “puede hacerse daño si me distraigo”…


¿Que diferencia hay entre padecer una depresión posparto y padecer los llamados babys blues” ?:
Se le da el nombre de ”babys blues” a un conjunto de síntomas físicos y psíquicos que se suelen padecer en los días inmediatamente posteriores del nacimiento del bebé.  Suelen ser cambios de estado de ánimo súbitos, tener ganas de llorar sin tener una razón aparente, sentirse sola, triste, inquieta, irritable…

Los “babys blues” pueden durar entre unas horas o hasta 1 a 2 semanas después del alumbramiento y no siempre requieren tratamiento.

La clara diferencia entre los "babys blues” y la depresión posparto radica en la intensidad y en el tiempo que suelen durar. Si se padecen los "babys blues”, la intensidad y la duración de los síntomas será menor que si se padece una depresión posparto, ya que esta última puede alargarse hasta varios meses e incluso años.

¿Qué tipo de mujeres están más predispuestas a padecerlo?:
Toda mujer de cualquier edad y nivel económico y que haya tenido un hijo puede estar expuesta a padecerlo. Aún así hay algunos factores predisponentes tales como: haber perdido al niño o haberlo destetado recientemente, alguna falta de apoyo por parte de la pareja, aparición de algún acontecimiento vital adverso (pérdida de empleo propio o de la pareja, muerte de algún familiar, problemas económicos…).

Las mujeres que han tenido más de un hijo tienen las mismas posibilidades de padecerlo que las que son madres por primera vez. Sin embargo las que han tenido algún episodio de depresión tienen más probabilidad de padecer la depresión posparto.


¿Qué pautas se deben seguir para intentar prevenir la depresión posparto?:
-Intenta descansar y dormir bastante, si es posible echarte una siesta cuando el bebé esté durmiendo, hazlo.
-Intenta no abarcar más responsabilidades de la cuenta, haz tanto como puedas y no te sientas mal porque hayas dejado tareas sin hacer.
-Habla con tu pareja y con tus familiares y amigos si te sientes mal, o si piensas que no puedes abarcar todos los cambios que acarrea el cuidar del bebé.
-No pases mucho tiempo sola, pero si pásalo a solas con tu pareja.

¿Cuáles son las consecuencias de no poner tratamiento al problema?:
La depresión postparto suele mejorar sin tratamiento en algún grado al cabo de semanas, meses, o en uno o dos años. Pero esta leve mejoría, puede no ser tal y pueden aparecer problemas y tensiones en la  relación de  pareja, traumas personales por la mala experiencia de la maternidad, por lo que es muy importante acudir y pedir ayuda lo más pronto posible a un profesional.

¿Qué tipo de tratamiento es el adecuado para solucionar este trastorno?:
Algunas mujeres no son conscientes de que tienen un trastorno y se pueden sentir avergonzadas de tener que reconocer cómo les ha afectado el nacimiento de su hijo. Si se sospecha la presencia de este trastorno, se puede ayudar a la paciente intentando hacer que se exprese como se está sintiendo tras el nacimiento de su hijo. Si se siente triste, asustada o irritable, se debe aceptar con una actitud comprensiva.

La pareja juega un papel decisivo para afrontar el problema, ya que el marido debe intentar entender que su pareja necesita de su apoyo y ayuda para poder solucionar el problema.

Algunos profesionales, como pueden ser los médicos de cabecera, están preparados para detectar la depresión postparto, aunque otros profesionales lo pueden pasar por alto o incluso confundirla con un “baby blues”, por lo que es recomendable hablar del problema con un psicólogo y con un psiquiatra.