viernes, 20 de junio de 2014

Intervención escolar (profesores) e intervención psicomotriz en el déficit por atención con o sin hiperactividad (TDAH).

Es básico empezar recordando y dejar sentado que el niño hiperactivo no es un problema, tiene un problema. Por ello, debemos entender que no hace las cosas por fastidiar, con una finalidad especifica o por tocar las narices. Saben diferenciar perfectamente entre lo que está bien y lo que está mal, pero no son capaces de controlar su comportamiento.


Partiendo de esta concepción, entendemos que la intervención escolar debe consistir en adaptar el entorno académico para que facilite que el niño ejecute aquellas tareas que sabe hacer, pero que no puede realizar, tanto con la retirada de distractores como con la estructuración de las actividades.

En este sentido es útil el empleo de normas y rutinas, lo que permite a los niños una mejor organización. Por ejemplo:  para conseguir que preste atención o saque el material escolar de una vez en lugar de andar distrayendo al compañero u ocultándose bajo la silla, que el profesor prescriba hacer esto nada más empezar la clase y que utilice un temporizador, instando a los niños a tengan que tener todo preparado lo más rápido posible. Sentar al niño hiperactivo cerca del maestro, con niños que no se distraigan con facilidad y tocarle el hombro secuencialmente o establecer contacto visual para asegurarse de que su canal de atención sigue funcionando, son otras estrategias recomendables. Igualmente, es recomendable ir preguntando al niño si va comprendiendo las explicaciones o conceptos a aprender y tener  en la pizarra un guión de lo mismo para ir esquematizando la información y evitar que se pierda. Finalmente, ayuda el intentar canalizar la necesidad de movimientos del niño en favor de la marcha de la clase (repartiendo material a sus compañeros, trayendo cosas, borrando la pizarra, etc.).

Russel Barkley hace cinco recomendaciones que Mara Parellada recoge en su libro "TDAH, trastorno por déficit de atención e hiperactividad: de la infancia a la edad adulta" y que aquí recogemos por parecernos fundamentales a la hora de una intervención psicopedagógica:

1) Externalizar información importante (hacer la información externa y física). Esto es necesario por el problema que tienen estos niños con la memoria de trabajo: no pueden mantener en su mente imágenes, hechos, pasado. Por ello hay que hacerles visuales todas las claves que no pueden sostener en la cabeza, siempre en un entorno natural, tanto en el domicilio como en la escuela.

2) Externalizar periodos de tiempo relacionados con tareas. Esto quiere decir que dado que no tienen un manejo adecuado del tiempo hay que cosificarlo, hacerlo físico. Para ello, todo tipo de referencias temporales, incluyendo relojes, calendarios, metrónomos, son útiles.

3) Dividir futuras tareas en pasos pequeños. Como los niños hiperactivos tienen un sentido del futuro muy limitado debemos dividir esta perspectiva temporal en pequeños trozos. Para ello sirve cualquier estrategia que marque principios y finales a distintas partes de las tareas a realizar. Para conseguir que perseveren en una actividad, ésta tiene que ser presentada como si fueran varias. Es más fácil que hagan diez tareas en 30 minutos que una tarea de 30 minutos. También es necesario en un principio mantener tareas y resultados lo más cercanos en el tiempo posible, para luego irlos separando. Mientras no haya un sentido del tiempo adecuado hay que aproximar la tarea con la consecuencia.

4) Externalizar las fuentes de motivación, pese a haber alcanzado la edad en que la principal fuente de motivación va siendo interna. Para ello todas las estrategias de modificación de conducta, con refuerzos inmediatos, en los entornos de vida normaliza del niño, son útiles.

5) Permitir la manipulación externa de los componentes de las distintas tareas. Esto supone hacer los problemas lo más manuales posible. Es decir, externalizar el "juego" interno que nos permite a las personas sin TDAH regular nuestro comportamiento. Hacer la resolución de problems física, real, explícita. El tema es intentar manipular lo más físicamente posible los problemas, transformar los problemas mentales en problemas reales. 

Prevención de los problemas conductuales en la escuela. Sandra Rief, en su obra "Cómo tratar y enseñar al niño con problemas de atención e hiperactividad. Técnicas, estrategias e intervenciones para el tratamiento del TDA/TDAH", propone las siguiente pautas para prevenir problemas de conducta en niños hiperactivos:

- Expectativas de conducta claras, enseñando lo que es aceptable y lo que es inaceptable en el aula.
- Estructura y rutina.
- Predectibilidad y consistencia. 
- Práctica constante, modelado, revisión de las expectativas y reglas.
- Consecuencias claras y justas.
- Persistencia.
- Comprensión, flexibilidad y paciencia por parte del educador.
- Prevención de problemas de conducta.
- Ayuda individualizada y de persona a persona.

Intervención psicomotriz:
Es una técnica que, por intervención corporal, trata de potenciar, instaurar y/o reeducar, capacidades motoras, cognitivas y afectivas de la persona; es decir, incide en la globalidad del niño. La psicomotricidad se fundamenta en la neurología y la psicología. Como técnica de intervención se basa en:
1) Interdependencia entre aspectos psíquicos y motores.
2) El sujeto "se hace" en relación con el otro.
3) La interacción del sujeto con el medio es: regulación mutua y recíproca, representación y papel de los símbolos y el lenguaje.

Lo que conocemos como hiperactividad comprende actos motores, cognitivos y afectivos. Se trabaja sobre los siguientes contenidos:
- Conductas motrices de base: coordinación dinámica general, coordinación vasomotora y equilibrio.
- Conductas neuromotrices.
- Conductas percectivo- motrices.
- Esquema corporal: imagen mental de nuestro cuerpo, primero estática y después en movimiento, con sus segmentos, sus límites y su relación con el espacio y los objetos.
      - Etapas del esquema corporal: 
               1) Cuerpo vivido: 0-3 años.
               2) Cuerpo percibido: 3-7 años.
               3) Cuerpo representado: 7-12 años.
     - Elementos del esquema corporal: control tónico postural, coordinación y disociación psicomotriz, equilibrio, eje corporal, lateralidad y respiración y relajación.

- Esquema espacial: orientación, localización, organización.
- Esquema temporal: orientación, localización, organización. 

El psicomotricista cuenta con recursos como el movimiento, el masaje, la relajación o materiales polivalentes (la función es mantener la relación entre el psicomotricista y el niño). Los niños TDAH presentan límites corporales difuminados. movimientos por cuerpo vivido (por impulsos), dificultades en el aprendizaje y dispersión (no encadenan el pensamiento). Con la psicomotricidad se pretende que contengan primero el cuerpo y luego su movilidad.


viernes, 13 de junio de 2014

Comorbilidad del trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH)

Debe establecerse un diagnóstico diferencial entre: normalidad, hiperactividad situacional, comportamiento disocial (sobre todo por la impulsividad), trastorno emocional, tics o discinesias, trastornos generalizados del desarrollo, retraso mental, excesiva ansiedad o depresión (comórbida o causa), trastorno por estrés postraumático por algún evento anterior, trastornos específicos del aprendizaje (trastorno específico del lenguaje y capacidad intelectual límite entre 70-80), alto nivel de actividad, abuso, entorno familiar caótico (factor de riesgo, factor de confusión), trastorno de conducta (peor pronóstico, más comportamientos antisociales futuros, abuso de sustancias y violencia en edad adulta), trastorno bipolar o hipomanía, trastorno neurológico (epilepsia), trastornos médicos (tiroides, dieta, alergias, asma...).

Síntomas aislados como la inatención, pueden deberse a causas físicas: déficits auditivos, déficits visuales, problemas en el sueño, enfermedades crónicas, trastornos epilépticos, tics.

Síntomas asociados: comportamiento disocial, dificultad en las relaciones interpersonales, problemas familiares, historia de retrasos evolutivos, capacidad intelectual inferior a 100, falta de perseverancia, dificultad en el manejo del tiempo, desorganización, fracaso escolar, baja autoestima, inmadurez emocional, desobediencia, evolución a consumo de tóxicos, evolución a trastornos de personalidad...

Trastornos comóbidos (ambos trastornos se desarrollan a la par): trastorno de conducta, trastorno oposicionista-desafiante (9-10 años, enormemente provocadores en casa), depresión, trastorno bipolar o hipomanía, trastorno de ansiedad, trastorno del aprendizaje, retraso mental, síndrome de Gilles de la Tourette...

- TRASTORNO DE CONDUCTA O TRASTORNO DISOCIAL: se caracteriza por un patrón de comportamiento que viola los derechos básicos de otros, normas o reglas sociales importantes asociadas a la edad y/o presencia de agresividad. Entre los criterios diagnósticos podrían estar presentes la agresión a individuos y animales, destrucción de la propiedad, engaño o robo, violación seria de las reglas. El trastorno de conducta puede aparecer comorbido al TDAH desde el inicio del mismo o durante su evolución.

- TRASTORNO OPOSICIONISTA-DESAFIANTE: es frecuente el desarrollo de este trastorno junto con el TDAH. Se caracteriza por comportamientos y actitudes permanentemente desafiantes y oposicionistas.

- TRASTORNOS DE TICS (trastorno de Gilles de la Tourette, trastorno por tics motores o vocales crónicos y trastorno por tics transitorios): los tics son movimientos o producciones vocales bruscos, repetitivos y estereotipados. Los tics motores o vocales pueden ser simples o complejos. Por lo general, los tics simples son los primeros en aparecer.
- Tics motores simples: parpadeo, sacudidas de cabeza, gesticulaciones faciales.
- Tics vocales simples: tos, gruñidos, olfateo.
- Tics motores complejos: golperarse, saltar.
- Tics vocales complejos: coprolalia (uso de palabras soeces), palilalia (repetición de las propias palabras), ecolalia (repetición de palabras ajenas).

Puede aparecer comorbido al TDAH, aunque cuando se manifiestan ambos trastornos el TDAH suele preceder a los tics. También pueden aparecer tics como efecto secundario asociado al uso de la medicación.

- TRASTORNO DE ANSIEDAD: distimia, manía, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico o fobia o trastorno de ansiedad por separación (específico de la infancia).

- TRASTORNOS DEPRESIVOS: puede aparecer depresión como un síntoma aislado o como un trastorno depresivo. En niños prepúberes se puede presentar con síntomas somáticos, agitación, alucinaciones auditivas de una sola voz, trastornos de ansiedad y fobias. En adolescentes es común el abuso de sustancias, comportamiento antisocial, desasosiego, ausencias escolares injustificadas, dificultades escolares, promiscuidad, hipersensibilidad al rechazo, falta de higiene.

- TRASTORNO BIPOLAR: alteraciones crónicas en el estado de ánimo, alternando entre episodios de depresión y/o euforia (manía) que alternan con períodos de normalidad del estado de ánimo (eutimia).

- TRASTORNO DE INESTABILIDAD  EMOCIONAL DE LA PERSONALIDAD (personalidad borderline o límite): comparte muchos de los síntomas nucleares y asociados con el trastorno hiperactivo como son la impulsividad, la hiper-reactividad, la inestabilidad emocional...

- ABUSO DE DROGAS: es muy característico de la adolescencia y muy común el uso y abuso de drogas en individuos TDAH.

- TRASTORNO EN EL DESARROLLO DE LA COORDINACIÓN: problemas de coordinación sensoriomotora, torpeza motora, dificultades en la psicomotricidad fina, retraso en adquisición de habilidades psicomotrices...

viernes, 6 de junio de 2014

Tratamiento farmacológico del déficit por atención con o sin hiperactividad (TDAH).

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO:
ESTIMULANTES:
El metilfenidato bloquea la recaptación de catecolaminas (aumenta la dopamina en la hendidura sináptica). Mejora la atención, la memoria y el aprendizaje e inhibe la hiperactividad, impulsividad, agresividad y desobediencia. Tipos:
- Rubifren: se utiliza en niños y adolescentes de edades comprendidas entre 6 y 18 años, y sólo tras haber probado antes tratamientos que no incluyan medicamentos (terapia de comportamiento y asesoramiento). Se administra por vía oral, en comprimidos de 5, 10, 20 mg., es de acción corta (3-4 horas), 2-3 dosis al día, a veces tiene efecto rebote. No está indicado en niños menores de 6 años o en adultos.

- Concerta: se administra por vía oral en cápsulas de 18 y 36 mg., una vez al día, por la mañana, es de acción prolongada (12 horas). No está indicado en niños menores de 6 años o en adultos.

- Medikinet: se utiliza en niños y adolescentes de edades comprendidas entre 6 y 18 años.  Mejora la actividad de ciertas partes del cerebro que se encuentran con baja actividad, puede ayudar a mejorar la atención (nivel de atención), concentración y reducir el comportamiento impulsivo. Se administra por vía oral, en cápsulas duras de 10, 20, 30 y 40 mg., de libreación prolongada.

Los efectos secundarios más comúnmente reportados son pérdida de apetito, problemas para dormir, ansiedad, e irritabilidad. Algunos niños también reportan dolores de estómago o dolores de cabeza leves. La mayoría de los efectos secundarios son leves y desaparecen con el tiempo o si el nivel de la dosis se reduce.

ATOMOXETINA:
La atomoxetina se usa como parte de un programa de tratamiento total para aumentar la capacidad de prestar atención y reducir la impulsividad e hiperactividad en los niños y adultos con TDAH. Es un inhibidor potente y altamente selectivo del transportador pre-sináptico de la noradrenalina, una sustancia natural en el cerebro que es necesaria para controlar el comportamiento. (La atomoxetina no es un medicamento psicoestimulante y tampoco es un derivado anfetamínico). La presentación de atomoxetina es una cápsula para administración oral. Normalmente se toma ya sea una vez al día por la mañana, o dos veces por la mañana y al final de la tarde o en las primeras horas de la noche. Puede ser útil en niños con alto nivel de ansiedad y ante la presencia de tics. El nombre comercial es Strattera.
ANTIDEPRESIVOS:
No suelen ser el medicamento de elección. Se usan, a veces, sobre todo, para tratar a adultos. Los antidepresivos tricíclicos mejoran los síntomas y también la sintomatología ansioso-depresiva, al igual que los estimulantes afectan a los neurotransmisores de noradrenalina y dopamina. También se pueden usar IMAO (inhibidores de la monoamino oxidasa, que actúan sobre dos neurotransmisores, la serotonina y la norepinefrina) o ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) pero sus efectos no son destacables si no hay presencia de sintomatología depresiva.

NEUROLÉPTICOS:
El uso de potentes antipsicóticos como Abilify y Risperdal para controlar a los niños que tienen trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y otros problemas de la conducta ha aumentado considerablemente en los últimos años. Actúan reduciendo la hiperactividad, la impulsividad y la agresividad.

 ANTIHIPERTENSIVOS (CLONIDINA):
Reduce las conductas agresivas, hiperactivas e impulsivas, aunque no es eficaz con los problemas relativos a la atención. Impiden la liberación de noradrenalina, un neurotransmisor que aumenta la frecuencia cardíaca en momentos de alta activación. Mediante la inhibición de la liberación de norepinefrina, el medicamento puede ayudar a calmar a un niño hiperactivo. 

Criterios de utilización del tratamiento farmacológico:
- Sintomatología acusada.
- Fracaso terapéutico con otras terapias de intervención.
- Más eficaz en sintomatología hiperactiva-impulsiva.
- Seguir adecuadamente las pautas prescritas.
- Combinado con otros tratamientos es más efectivo (tratamiento psicológico, intervención con familias, etc.

viernes, 30 de mayo de 2014

Tratamiento psicológico del déficit por atención con o sin hiperactividad (TDAH).

Si bien el tratamiento farmacológico nos va a ayudar a controlar la sintomatología, eso resulta insuficiente teniendo en cuenta la afectación de varias áreas de la vida del niño que padece el trastorno. Así, el objetivo de la intervención psicológica en el niño es mejorar la capacidad de atención, incorporar estrategias cognitivas para facilitar el aprendizaje y aumentar el control de la impulsividad y de la irritabilidad (la baja resistencia a la frustración de estos niños hace que se expresen a menudo de manera agresiva). En definitiva, lo que se persigue es lograr que el niño desarrolle mejoras perceptibles en lo referente a su capacidad de adaptación normativa y de interacción social, comprenda mejor sus dificultades, analice causas y consecuencias de su comportamiento y se implique activamente, desarrollando y poniendo en práctica capaciddes y recursos personales que le ayuden en la formación de su autoconcepto y, por tanto, de su autoestima, autoconfianza y de su autonomía respecto de los adultos de su entorno. Es básico antes de inciar el tratamiento psicológico que el niño tenga claro que tiene un problema, no que es un niño malo o maleducado.

Generalmente se utiliza la terapia cognitivo-conductual. Respecto a la terapia cognitiva (basada en las teorías del aprendizaje) se orienta en corregir distorsiones del pensamiento y creencias erróneas, a través alguna de estas técnicas:

- Autoevaluación:  tiene como objetivo que el niño tome conciencia de sus capacidades y de todo aquello que hace bien, así como de sus limitaciones y de la necesidad de búsqueda de alternativas efectivas.

- Autoinstrucciones (Meichenbaum y Goodman, 1971): el objetivo es que el niño desarrolle un diálogo interno (verbalización de sus pensamientos durante la realización de la tarea) y le pueda resultar más fácil tomar conciencia de sus actos y de su intencionalidad y ser menos impulsivo.
 
- Técnicas de solución de problemas: se desarrollan en cinco fases: orientación hacia el problema (percepción, atribución y valoración), definición y delimitación del problema (información), planteamiento de soluciones (brainstorm o tormenta de ideas), toma de decisiones (anticipación y valoración de las posibles consecuencias) y ejecución de la solución y verificación de resultados (autoobservación, autoevaluación y autorreforzamiento).

La modificación de conducta se plantea por qué determindas conductas se producen, mantienen o desaparecen, en función de las consecuencias posteriores. Se basa en la identificación de la conducta-problema, analísis de la misma y manejo de sus resultados. Es necesario concienciar a los padres del problema del menor e involucrarlos en el tratamiento, para lo cual es muy útil instruirles en estrategias de reforzamiento positivo, extinción, economía de fichas o sobrecorrección, entre otros.

- Técnicas para disminuir o eliminar conductas alteradas: retirada de atención (no prestar atención a la conducta alterada, como las rabietas), costo de respuesta (posibilidad de perder lo ganado), castigo negativo (retirada de privilegios), tiempo fuera o time-out (retirada del niño a un lugar aislado de estimulos o personas gratificantes), saciación (procedimiento por el cual el individuo ha experimentado un reforzador hasta tal punto que yo no le resulta reforzante. Una técnica que, por otra parte, puede aplicarse de dos formas: saciación de estímulo o administración de grandes cantidades de un reforzador en un periodo de tiempo breve; y saciación de respuesta: incitación a la emisión de la conducta que se trata de reducir, de forma masiva; muy util con tics o palabrotas), sobrecorrección (reparación de las consecuencias de sus actos con prácticas positivas; por ejemplo: limpiar lo ensuciado), extinción (suspensión masiva de la entrega del refuerzo), reforzamiento diferencial de tasas bajas de conducta (recompensa por emitir un número menor de conductas de las que habitualmente realizaba), reforzamiento de conductas incompatibles (reforzar sistemáticamente conductas que no pueden prensentarse simultaneamente con la que se desea eliminar) y t
écnicas de control estimular (restricción física, eliminación de estímulos, cambio de los  estímulos discriminativos, del medio social, de las propias condicones fisícas o fisiológicas).

 - Técnicas operantes para el desarrollo de conductas: refuerzo positivo (reforzamiento consistente de una conducta con la administración de una consecuencia positiva), reconocimiento social  (alabanzas como premio), atención de los adultos (cuando se porta bien),
economía de fichas (se trata de una serie de puntos que el niño va adquiriendo a cambio de realizar conductas previamente preestablecidas y que son canjeables por premios o privilegios), moldeamiento (consiste en colocar la conducta del sujeto bajo el control topográfico y temporal que brinda la observación de la conducta del modelo y el reforzamiento de conductas modeladas) y encadenamiento (descomponer las conductas complejas en otras más sencillas. Este procedimiento está Indicado en tareas como las referentes al autocuidado y se desarrolla en tres pasos: 1) presentación de la tarea completa: el sujeto intenta todos los pasos desde el principio hasta el final; 2) encadenamiento hacia delante: primero se enseña el paso inicial y el segundo de la secuencia juntos y después las cadena siguiente hasta que se adquiere la conducta; 3) encadenamiento hacia atrás: es la variante mas empleada y consiste en iniciar la enseñanza de una conducta compleja por el último paso de la secuencia de conductas que se compone [deshacer la conducta a aprender]). 

Es necesario utilizar simultaneamente otras técnicas como el e
ntrenamiento en habilidades sociales y técnicas de relajación progresiva o diferencial, el entrenamiento autógeno, técnicas de control de la respiración, etc.




viernes, 23 de mayo de 2014

Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH). Qué es y qué tipos hay?

ALGUNOS DATOS SOBRE EL TDAH:
- Crónico.
- Alta prevalencia.
- Edad escolar (3-5%).
- Más frecuente en niños. En niñas es más frecuente el tipo de falta de atención y la hiperactividad de observa, sobre todo, en el exceso de habla.
- El trastorno tiene tres pilares básicos: déficit de atención, hiperactividad e impulsividad de intensidad desadaptativa y mayor de la esperada por el nivel de desarrollo. Deben aparecer estos síntomas antes de los 7 años.
- Repercusiones en el plano escolar, laboral, familiar y social. Siempre causan alteraciones en varios ambientes.
- A menudo estos niños corren el riesgo de ser etiquetados como "maleducados" o "poco inteligentes"; son
más propensos a accidentes. 
- Es una enfermedad emergente, con influencias genéticas, factores psicosociales (padres ajetreados, límites escasos, progresiva psiquiatrización de los síntomas), factores de desarrollo y desequilibrio neuroquímico.
- Los síntomas deben haber persistido al menos 6 meses, con intensidad desadaptativa e incoherente con el nivel de desarrollo.
- El diagnóstico debe ser hecho por el psicólogo, psiquiatra, neurólogo y/o psicopedagogo. Es de difícil diagnóstico puesto que no es fácil la cuantificación, la información de las fuentes no siempre es coincidente (la madre dice una cosa y el padre otra, el profesor, el pediatra...) y la variación de la conducta depende del comtexto.
- La demora en la intervención empeora el diagnóstico.
- Persiste en la adolescencia. 2/3 perpetúan síntomas de adultos.

FISIOPATOLOGÍA:
- Maduración anormal o atrasada de los lóbulos frontales, que coordinan el resto de las funciones cerebrales, disfunción en la modulación del nivel de activación o arousal que impide la regulación de la actividad ante demandas ambientales concretas, bajas tasas de dopamina y serotonina (los circuitos dopaminérgicos de estos niños tienen un fallo en el transportador que recapta la mayor parte de dopamina y, a consecuencia, hay menos receptores a nivel postsináptico).
- Tienen una base genética (herebadilidad alta, probabilidad del 92% en gemelos dizigoticos si uno ya posee TDAH).
 - Factores de riesgo: bajo peso al nacer (menos de un kilo), exposición al tabaco, padres con TDAH, complicaciones perinatales, exceso de plomo...
- Se produce una disfunción temprana que produce inhibición del control e incapacidad para bloquear respuestas inadecuadas.
- Las condiciones sociales modulan el TDAH, no actúan como génesis.

SINTOMATOLOGÍA:
La desatención implica la distracción constante, incapacidad para atender de manera intensa y selectiva los estímulos específicos y dificultades para explorar estímulos complejos de manera planeada y eficiente. El DSM-IV exige la presencia de al menos 6 de estos síntomas a menudo:
- No presta atención suficiente a los detalles y comete errores por descuido en las tareas escolares, trabajo, etc.
- Tiene dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas.
- Parece no escuchar cuando se le habla directamente (no es extraño que muchos padres comenten que creen que su hijo tiene problemas auditivos).
- No sigue las instrucciones y no finaliza las tareas escolares, encargos u obligaciones en el trabajo, no debidos a comportamiento negativista o incapacidad para comprender las instrucciones.
- Tiene dificultades para organizar tareas o actividades y a menudo extravía objetos (por ejemplo, ejercicios escolares, lápices...).
- Evita, le disgusta o es renuente en cuanto a dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (por ejemplo: puzzles).
- Se distrae con facilidad con estímulos irrelevantes (desatención).
- Es descuidado en las actividades diarias.

La hiperactividad se caracteriza por una inquietud y un estado de marcha constante, la incapacidad de realizar actividades de manera tranquila, un exceso de acción en situaciones inadecuadas y la incapacidad de permanecer sentados y por el exceso de ruido y habla que realizan. El DSM-IV requiere que 6 de los siguientes síntomas se den a menudo:
- Mueve en exceso las manos o pies o se remueve en su asiento.
- Abandona su asiento en clase o en otras situaciones en las que se espera que permanezca sentado.
- Corre o salta excesivamente en situaciones inapropiadas (en adolescentes y adultos pueden ser sentimientos de inquietud).
- Tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio.
- Está “en marcha” como si fuera un motor.
- Habla en exceso.

La impulsividad le lleva a no tener nunca en consideración las posibles consecuencias de sus actos; son incapaces de aplazar las gratificaciones y presentan ausencia de estrategias y planificación mínima de unas tareas o actividades. Son muy imprudentes socialmente.
- Da las respuestas antes de haber sido completadas las preguntas, de manera precipitada.
- Son incapaces de guardar su turno.
- Interrumpe o se entromete en las actividades de otros: conversaciones, juegos…

Todos estos síntomas comportamentales empeoran en situaciones que exigen atención o esfuerzo mental sostenido, en las que carecen de atractivo o novedad o en situaciones de grupo. Por el contrario pueden atenuarse en situaciones de estricto control, novedosas o gratificantes y en relaciones personales de uno a otro.

CLASIFICACIÓN:
a) Tipo combinado.
b) Tipo con predominio de déficit de atención.
c) Tipo con predominio hiperactivo- impulsivo.

viernes, 9 de mayo de 2014

Diferencias entre pesadillas y terrores nocturnos en niños

Las pesadillas manifiestan reacciones fisiológicas normales o bien son manifestaciones de acontecimientos puntuales que han sucedido durante el día o manifestaciones patológicas recurrentes en niños con ansiedad generalizada o por separación y que por la noche sueñan algo relacionado. Características de las pesadillas:
- Ocurren en la segunda mitad de la noche.
- Son más largas (más de diez minutos).
- Durante la pesadilla no se mueve el niño.
- Es muy fácil despertarse.
- Después de despierto se queda más tranquilño y el niño está bien.
- Es más fácil calmarle.
- Normalmente se recuerda el contenido.
- Son más frecuentes.

Los terrores nocturnos son trastornos del sueño y se deberá consultar con el médico o con un especialista (neurólogo). Características de los terrores nocturnos:
- Ocurren en el primer tercio de la noche.
- Son muy breves (3 minutos).
- Hay una gran agitación motriz.
- El niño habla, llora, grita precediendo al momento brusco de despertarse.
- Es muy difícil despertar al niño.
- Tarda en despertarse e incluso parece que está aun dormido o obnubilado.
- No es fácil calmarlo.
- Normalmente no se recuerda (o sólo imagenes aisladas), y por la mañana no recuerda nada.
- Menos frecuentes. Alteran mucho la estructura del sueño y los niños por eso duermen peor.

viernes, 2 de mayo de 2014

Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) en niños

Tradicionalmente se han considerado los trastornos de esta área nosológica como extremadamente raros en el niño. Rodríguez Sacristán y Benjumea (1990) nos indican  que la persistencia de los síntomas, su severidad y el grado de tolerancia familiar y del propio niño serán los que lleven a una alteración del estado de salud mental. Para que se pueda apreciar un valor psicopatológico hay que tener en cuenta dos elementos básicos:
- la resistencia, es decir, la defensa, la evitación de la obsesión o compulsión que repetidamente se presenta.
- la interferencia, que se refiere al grado de perturbación en la vida cotidiana provocada por los síntomas obsesivos.

Este hecho es el que provoca mayor atención de padres y profesores para detectar el trastorno. Si los síntomas no alteran la actividad habitual, la tolerancia es mayor y pasa frecuentemente desapercibido. También influye la presencia de síntomas o rasgos obsesivos en los propios padres, lo que hará que consideren las comductas obsesivo-compulsivas de sus hijos como normales.

El trastorno obsesivo-compulsivo se caracteriza por la presencia de obsesiones y/o compulsiones de caracter recurrente e invasivo que alteran el funcionamiento cotidiano. Supone una pérdida de tiempo y energía al realizar rituales. Se mantiene por refuerzo negativo (se da cuando la conducta tiene como consecuencia la desaparición de un estímulo aversivo. Como en el caso del refuerzo positivo, en el sujeto se produce un incremento de la probabilidad de que una conducta se realice. El refuerzo negativo puede ser: de evitación, cuando la conducta impide la presencia de un estímulo aversivo, o de escape, cuando la conducta elimina la presencia de un estímulo aversivo). 

Los adultos, en algún momento, reconocen el caracter anormal de sus obsesiones. Pero en los niños, esto no sucede (los padres las llaman "manías") y el niño no le atribuye caracter anormal. En ocasiones si que les parece raro o les da vergüenza hacer el ritual delante de los demás, por lo que se ocultan o esperan a estar solos. Generalmente los padres no se dan cuenta hasta que el trastorno está ya muy avanzado.

Entre los síntomas para identificarlo podemos observar: niños que se pasan mucho tiempo en el baño (a veces gastan el papel del baño entero) o en su cuarto, tienen escamas o problemas en las manos, emplean mucho tiempo en ordenar su cuarto y de manera angustiosa, pasan mucho tiempo haciendo sus tareas, tienen comportamientos agresivos o de rabia si se les toca lo suyo, quieren usar siempre el mismo vaso o plato, leen la misma página muchas veces, gastos exagerados de agua...

Muchas veces los padres terminan participando de los rituales o los padres pasan por ellos como algo normal (porque hay rituales normales en determinadas etapas del desarrollo), por ejemplo:
2-4 años: hay conductas rutinarias al acostarse, a la hora de comer, en el baño...
5-7 años: rituales en grupo que se aprenden y en contextos de juego (caminar a la pata coja, no pisar las rayas, saltar una baldosa del suelo...); algunos tienen que ver con creencias supersticiosas (decir mentiras y cruzar los dedos, llevar cosas a los exámenes).
8-10 años: interés por el coleccionismo (no tirar nada), son profundamente inflexibles con las normas de los juegos.

Muchos de estos rituales normales se mantienen después y es importante discriminar entre los rituales normales (son transitorios, evolutivos o lúdicos, se interrumpen con frecuencia, más intensos de los 4-8 años y facilitan la socialización y el acercamiento al grupo y el control de la ansiedad, se dan en cosas cotidianas de la vida como tareas o colegio, son aceptables y no son considerados por el entorno como anormales) y los rituales patológicos o compulsivos (no son transitorios, deben intervenrse y cuanto antes mejor, tienen la finalidad de reducir la ansiedad y no hay placer al realizarlos, la evitación o nterrupción del ritual genera ansiedad e irritación, interfieren en la vida cotidiana del niño y en su desarrollo, sobre todo, social, porque los otros niños lo ven "raro", favorecen el aislamiento social y las conductas agresivas, son angustiosos e incluso, a veces, son regresivos o conductas propias de niños más pequeños, no se basan en cosas cotidianas y a veces no tienen nada que ver con el ritual que se lleva a acabo para reducir la ansiedad, son identificados como conductas anormales por el entorno del niño).