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viernes, 4 de junio de 2021
ESTRUCTURA DEL INFORME PERICIAL PSICOLÓGICO-FORENSE:
Comenzamos el informe en psicología Forense con la historia, que presenta una serie de peculiaridades:
- Importancia de la información de terceras personas (autos, informes médicos).
- Imprescindible el estudio de la biografía de sujeto.
- Descripción literal de lo que el paciente nos refiere.
- Exploraciones médicas y psicológicas complementarias.
- Utilización de terminología internacional psiquiátrica (APA y OMS).
- Agudizar la detección de simulación o disimulación.
- Contar con la posibilidad de un paciente no colaborador.
Las distintas partes serían:
1) FILIACIÓN (datos personales): información más completa de todos los datos identificativos del peritado.
2) IMPRESIÓN CLÍNICA (primera consulta): exploración general global de la primera impresión de las funciones psíquicas, de su conducta y apariencia en general.
3) OBJETO DE LA PERICIA (motivo de la consulta): motivos subjetivos que han originado la necesidad de la pericia. Es importante la transcripción literal, recogemos textualmente el relato espontáneo del peritado, sin interpretaciones personales.
4) ESTRUCTURA Y ANTECEDENTES FAMILIARES: debemos obtener una idea clara y global de la estructura familiar del peritado (genograma completa). Son los datos derivados de las entrevistas, incluyen la estructura y los antecedentes familiares, la familia nuclear en casos de guarda y custodia y antecedentes personales. Importancia de la impresión que tiene el peritado de los miembros de la familia.
5) ANTECEDENTES PERSONALES: enfermedades, alteraciones médico-psiquiátricas, consumo de drogas o tóxicos, medicaciones, historia de la delincuencia, privación de libertad.
6) EXPLORACIÓN PSICOPATOLÓGICA: se trata de un estudio completo del estado mental del peritado a través de la observación clínica (al margen de las técnicas de psicodiagnóstico). La conforma la exploración de todas las áreas de funcionamiento cognitivo-emocional y se realiza necesariamente bajo un completo conocimiento de la psicopatología y un estricto entrenamiento en la identificación, recogida y descripción de todos signos y síntomas.
7) INTEGRACIÓN Y RED DE APOYO PSICO-SOCIAL: en los casos en los que se contempla la posibilidad o no de ingreso en prisión o en centro terapéutico de régimen cerrado, hay que valorar las posibilidades de control y sostén psicológico del entorno sociofamiliar cercano. Exploramos:
- Elementos cercanos con posibilidades de apoyo y de control.
- Capacidades laborales/ ocupacionales.
- Recursos sociales en la zona.
8) INFORMACIÓN OBJETIVA: en la medida de lo posible, manejamos información pertinente al caso fuera del alcance de la exploración personal propiamente dicha. Analizamos y estudiamos:
- Información en autos. Denuncias, declaraciones, actos notariales, informes de la policía científica, etc.
- Informes clínicos. Médicos, partes de urgencias, otros informes periciales.
- Información de personas allegadas (dependiendo del caso). Especialmente en los casos en los que se vislumbra la posibilidad de enfermedades que impliquen dificultades importantes en el control de la realidad, en el recuerdo o en el gobierno de sí mismo.
9) PRUEBAS DE DIAGNÓSTICO: inicio de una nueva fase dentro de la exploración pericial. En toda entrevista clínica-psicológica de carácter forense o pericial, la objetividad científica (datos contrastables) resulta prioritaria. Viene condicionada tanto por las exploraciones de sustrato físico y analítico/biológico, si fuera necesarios (técnicas complementarias), como por las diversas pruebas psicométricas (técnicas de psicodiagnóstico).
9.1) Exploraciones médicas (técnica complementarias): Técnicas de neuroimagen (electrofisiológicas y neurorradiológicas) y Técnicas de laboratorio.
9.2) Pruebas de psicodiagnóstico (técnicas psicométricas): nos permiten estudiar científicamente y cuantificar las variables determinantes a la hora de valorar el diagnóstico.
10) RESUMEN FINAL: una vez finalizado el estudio clínico, debe llegarse a un diagnóstico diferencial, del que, tras el conveniente razonamiento reflexivo, se extraerá el diagnóstico final (ceñido a criterios de clasificación internacional CIE-10 (Organización Mundial de la Salud) y DSM-5 (American Psychiatric Association), con el fin de unificar criterios y evitar ambigüedades y disparidades científicas.
El resumen final debe ser claro, concreto y preciso. A pesar de ello no renunciamos a exponer y contrastar criterios. Dicho resumen debe expresar no sólo el/los diagnóstico/s a los que hemos llegado, sino las dudas aparecidas en el curso de la exploración, así como el pronóstico, las limitaciones del informe y la mejor actitud terapéutica a seguir.
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martes, 17 de octubre de 2017
Piromanía
Octubre 2017, al grito de "Galicia no arde sola, a Galicia la queman" se incendían las redes sociales. La investigación sobre los acontecimientos ocurridos este fin de semana en Galicia y sobre sus autores, sospecha que los incendios forestales han sido intencionados, calculando los días de sequía, los bajos niveles de humedad y la llegada del huracán Ophelia para amplificar las consecuencias de las llamas, para así aprovechar unas condiciones meteorológicas extremas. Han sido 82 incendios registrados sólo en Galicia, que se han saldado con la vida de varias personas y un vasto territorio quemado. Asturias y Portugal, por su parte, han presentado más de 100 focos activos.
Los expertos llevan años trabajando en el perfil de provocador de incendios, desde la Fiscalía General del Estado de Medio Ambiente y Urbanismo se promovió una investigación para identificar en España este perfil incendiario. Se han detectado 5 tipos de perfiles: los que buscan un beneficio, los que actúan sin sentido, aquellos que quieren venganza y los imprudentes (este último grupo se divide en dos: graves y leves).
Resulta difícil en algunos sucesos diferenciar el perfil, si se trata de un incendiario (persona que provoca incendios, generalmente con premeditación y por obtención de beneficios o interés económico) o bien de un pirómano propiamente dicho. Aunque se sabe que es el perfil imprudente el que provoca el mayor número de incendios, el que nos ocupa desde nuestra profesión es el perfil de los que actúan o cometen la acción sin una finalidad aparente. Dentro de los "sin sentido" los individuos se caracterizan por un trastorno identificado. Este perfil correspondería aproximadamente a un 3% de los iniciadores de incendios.
La piromanía es un trastorno psiquiátrico englobado dentro de los trastornos disruptivos del control de los impulsos y de la conducta, caracterizado por el impulso de iniciar incendios. Estos trastornos se caracterizan por la dificultad para resistir un impulso, una motivación o una tentación de ejecutar un acto perjudicial para la propia persona o para terceros. Además el sujeto, denominado comúnmente piromaníaco o pirómano, suele experimentar tensión antes de realizar la acción y sentir liberación o placer una vez realizada. Por otra parte suelen experimentar relajación, placer, interés, curiosidad y atracción por todo lo relacionado con el fuego. La conducta pirómana puede ser desencadenada por vacío existencial, aburrimiento, frustración, rabia o incluso búsqueda de protagonismo. Los pirómanos son enfermos que disfrutan provocando fuegos y con la contemplación de sus consecuencias, siendo el verano su estación preferida. Puede aparecer sentimiento de culpa o autorreproches después de haberlo realizado.
Su afición enfermiza suele iniciarse en la edad juvenil, con mayor frecuencia en varones y especialmente en aquéllos que destacan poco o nada por habilidades socialmente atractivas. Suelen ser personas solitarias y poco sociables, con conflictos repetidos en las relaciones interpersonales, historia personal de frustraciones y desajustes emocionales, con un cociente intelectual bajo, mal rendimiento escolar y profesional, escasa resistencia a la frustración, dificultad en la expresión de emociones negativas, escasa disciplina y poca capacidad de hacer frente al estrés. Presentan alta curiosidad o implicación en actividades de fuego, fascinación y experiencias tempranas con el fuego y todos los elementos que le rodean (incendios, humo, bomberos). En algunos casos incluso se prestan voluntarios o participan en la extinción.
El DSM-5 (American Psychiatric Association, 2014) guía de consulta de los criterios diagnósticos establece para el diagnóstico de la piromanía:
A. Provocación de incendios de forma deliberada e intencionada en más de una ocasión.
B. Tensión o excitación afectiva antes de hacerlo.
C. Fascinación, interés, curiosidad o atracción por el fuego y su contexto (por ejemplo, parafernalia, usos, consecuencias).
D. Placer, gratificación o alivio al provocar incendios o al presenciar o participar en sus consecuencias.
E. No se provoca un incendio para obtener un beneficio económico, ni como expresión de una ideología sociopolítica, ni para ocultar una actividad criminal, expresar rabia o venganza, mejorar las condiciones de vida personales, ni en respuesta a un delirio alucinatorio, ni como resultado de una alteración del juicio (por ejemplo, trastorno neurocognitivo mayor, discapacidad intelectual [trastorno del desarrollo intelectual], intoxicación por sustancias).
F. La provocación de incendios no se explica mejor por un trastorno de la conducta, un episodio maníaco o un trastorno de la personalidad antisocial.
En muchas ocasiones la piromanía aparece dentro de un trastorno disocial o retraso mental en el caso de la infancia y, en el caso de adultos, en trastornos de personalidad, alcoholismo, demencia o trastornos psicóticos.
Dicho trastorno no permite a estos individuos ser conscientes de las consecuencias aunque si existe conciencia plena en el acto. Sí es cierto que las personas generalmente declaran que se encuentran en un estado de conciencia alterado y que sí saben lo que hacen pero no dan importancia a los daños personales y materiales que puedan causar. No les importan las pérdidas humanas o ecológicas que puedan ocasionar, pero estas pérdidas no son la meta ni el fin instrumental del incendio. Recordemos que para que una persona pueda ser declarada responsable de un delito o infracción penal es necesario la culpabilidad (capacidad de la persona de comprender la ilicitud de un hecho y la capacidad de actuar de acuerdo a esa compresión). Por lo que el hecho de padecer una enfermedad mental grave o un trastorno mental transitorio que puedan afectar a la comprensión puede resultar favorable a la hora de que el hecho no sea considerado punible o actuar como eximente. En el caso de la piromanía, al ser considerada como una anomalía de los instintos, no se exime de responsabilidad pero sí puede ser fundamento para la atenuación de la pena.
Otros trastornos de ese tipo son las ludopatías o juego patológico (incapacidad para controlarse en juegos de apuestas o loterías), trastorno explosivo intermitente (arrebatos recurrentes de violencia), tricotilomanía (arrancamiento del pelo de forma recurrente e irresistible) y la cleptomanía (incapacidad para controlar el deseo de hurtar cosas).
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viernes, 21 de febrero de 2014
Sobre el apego en niños adoptados y las disfunciones de la parentalidad
El apego es un vínculo afectivo especial que establece un individuo respecto a otro que entiende como importante e irremplazable, por presentar las siguientes características: base segura, búsqueda de proximidad con respecto a la figura de apego, especificidad de la figura de apego (en la infancia suele ser la madre y/o el padre), protesta de separación y modelos internos operativos, relativamente estables, inconscientes y consistentes, que reflejan la percepción que tiene el sujeto sobre la accesibilidad y la capacidad de respuesta de la figura de apego.
Para que un niño sea dado en adopción, es necesario que sus padres biológicos hayan renunciado a él. En la mayor parte de los casos, esta renuncia implica abandono. Desde el punto de vista psicológico el abandono se refiere al corte o no-existencia del vínculo afectivo (Hermosilla, 1989). El niño que es abandonado por sus padres es agredido en todas las áreas de su desarrollo, esto es, en los afectos, en su desarrollo físico, intelectual y moral. Es la agresión máxima a un ser desprotegido. El proceso de adopción, definido como “el hecho voluntario y legal de tomar y tratar al hijo de otros padres como hijo propio”, supone el inicio de un vínculo de apego nuevo, no obstante la mayoría de los niños adoptados logran una buena adaptación, promoviendo un apego seguro. La adopción puede tener los efectos terapéuticos que tiene toda relación humana profunda, al permitir que se establezca un vínculo estable con una o más figuras no rechazantes. Una vez establecido este lazo padres-hijo y la adaptación y seguridad del menor es totalmente contraproducente la ruptura del vínculo o la vivencia de un nuevo abandono por parte de los progenitores. La separación o pérdida de una figura de apego provoca malestar, tanto en el niño como en el adulto. Las reacciones normativas a la pérdida incluyen protesta y tristeza, y se consideran una consecuencia de la ausencia de la figura de apego, que activa los sistemas motivaciones innatos de búsqueda, con la finalidad de recuperar la seguridad perdida. (Yárnoz, S. compiladora (2008): “La Teoría del apego en la clínica, I: Evaluación y Clínica”. Editorial Psimática: Madrid).
Los patrones de interacción entre la madre o el padre y los niños, una vez establecidos, tienden a persistir en la mayoría de los casos. Una causa de dicha persistencia es el modo en que el progenitor trata al niño, ya que, para bien o para mal, tiende a continuar sin cambios. Cómo un cuidador trate a un niño se relacionará, en gran medida, con su personalidad.
Los progenitores que son sobre-protectores, o que maltratan a sus hijos, o que sufren adicciones, depresiones u otras enfermedades psiquiátricas, tienden a desviar el desarrollo de sus hijos a niveles sub-óptimos. Por el contrario, los progenitores cálidos, afectivos y que apoyan las iniciativas de sus hijos y sus necesidades de exploración, tienden a tener niños que crecen mentalmente sanos y psicológicamente maduros y creativos (Franz y colaboradores, 1994).
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vínculo afectivo
viernes, 14 de febrero de 2014
El efecto psicológico del desarraigo (alternancia en el uso de la vivienda familiar)
El estrés constituye un desequilibrio o alteración corporal producido a partir de la respuesta general o inespecífica de alarma o de emergencia de una persona ante las situaciones problemáticas o exigencias a las que se somete en la vida... Según sea percibida e interpretada la situación estímulo como amenazante o no amenazante a través de la correspondiente vivencia de la experiencia emocional, así se desencadenará o no la reacción o respuesta de estrés” (Carrobles y Godoy, 1987, pag 165 y 166). Los estresores sociales más significativos están recogidos en la Escala de Ajuste Social de Holmes y Rahe (SRRS), sobre la que se ha confeccionado la Escala de Acontecimientos Vitales o Schedule of Recient Experiences (SRE) (Holmes y Rahe, 1967). Estos son entre otros: muerte del cónyuge, divorcio, separación conyugal, encarcelamiento o confinamiento, muerte de un familiar cercano, enfermedad o lesión personal grave, matrimonio, incremento importante en las disputas conyugales, cambio importante en las condiciones de vida (nueva casa, deterioro vida vecindario), cambio de residencia…
A nivel psicológico puede decirse que, en toda situación de ruptura, hay muchos factores estresantes que inciden de forma directa en el comportamiento personal, tales como la vulneración de la sensación de seguridad, los supuestos de cohabitación y nuevas nupcias, los conflictos crónicos entre cónyuges, etc., debiendo destacarse, por su importancia, la existencia de una clara inestabilidad residencial y los problemas económicos como dos factores estresantes claves, directamente ligados a la vivienda familiar. De hecho, es evidente que el desplazamiento o alejamiento residencial tras el divorcio, la nulidad o la separación, puede interferir sustancialmente los contactos y relaciones sociales del que se desplaza.
A nivel afectivo, la importancia de la vivienda familiar es clave, pues determina condicionantes tan importantes como la estabilidad y el bienestar psicológico, siendo el espacio físico el determinante de la capacidad para tener uno o más hijos, uno u otro nivel de vida, de gasto y ahorro y de relación social. Precisamente, a nivel social la vivienda familiar condiciona desde la elección del colegio de los hijos al entorno medioambiental y a la calidad de la vida en función del barrio en el que se ubica. Además, en las situaciones de crisis familiar, la vivienda es quizás el elemento más importante del conflicto y punto clave en la negociación de los convenios reguladores. No se olvide que es en las situaciones de crisis familiar donde con mayor virulencia afloran los problemas de violencia de género, muchas veces ligados a la previsión de disponibilidad o no del que había sido el domicilio familiar.
La mudanza es una fuente de estrés y es también el origen de un trastorno profundo del plan emocional. Mudarse significa romper con un modo de vida, unos hábitos y un entorno familiar. A veces se asocia al miedo de no reencontrar lo que se ha perdido (unos vecinos amables y condescendientes, un hogar confortable, un entorno agradable...). Por supuesto, si la mudanza es impuesta por factores estresores negativos (paro, traslado forzoso, razones financieras), la experiencia es aún peor, incluso traumática. Además de causar una pérdida legítima de referentes, puede generar una pérdida de la autoestima, asociada a un sentimiento de fracaso. Con frecuencia, las consecuencias de una mudanza son la ansiedad latente, el estrés o la depresión.
Estas situaciones que activan sistemas psíquicos determinados, generan conductas y mecanismos de defensa específicos y los síntomas y aspectos vulnerables recrudecen. También se puede observar en gente propensa a este tipo de respuestas, la desorganización psíquica. (Hugo Bleichmar, 1997). Esto es el llamado sufrimiento por desarraigo, que se caracteriza por la presencia de sentimientos de soledad, ansiedad de separación, sentimiento de indefensión, temores y sentimientos de desprotección.
miércoles, 5 de febrero de 2014
Sobre el apego o la vinculación
El apego es un vínculo afectivo
especial que establece un individuo respecto a otro que entiende como
importante e irremplazable, por presentar las siguientes características: base
segura, búsqueda de proximidad con respecto a la figura de apego, especificidad
de la figura de apego (en la infancia suele ser la madre y/o el padre), protesta de
separación y modelos internos operativos, relativamente estables, inconscientes
y consistentes, que reflejan la percepción que tiene el sujeto respecto a la
accesibilidad y la capacidad de respuesta de la figura de apego. El apego
es un constructo hipotético, pero las conductas de apego sí pueden observarse.
Para desarrollarse intelectual,
emocional, social y moralmente, el niño necesita, en cada de estas áreas, gozar
regularmente y durante un largo período de su vida de un vínculo afectivo
fuerte, cercano, recíproco y estable, el cual desempeña una función muy
importante en su bienestar. El vínculo o apego es una relación afectiva
positiva, incondicional y duradera que se caracteriza por el placer mutuo de
estar juntos y el deseo de mantener ese cariño. Las interacciones positivas
con personas que lo cuidan de forma estable generan en el niño un sentimiento
de bienestar y van creando una seguridad básica. El niño necesita recibir de su
madre/padre o persona que lo cuida demostraciones de cariño, y atención, de un
modo continuo, diario y estable. Así el niño va desarrollando seguridad y
confianza y el sentimiento de ser valioso e importante. El niño necesita dar y
recibir afecto. Para el niño el vínculo de apego es totalmente indispensable
y necesario para un desarrollo adecuado. La calidad del vínculo o apego está
determinada por la capacidad del adulto de ponerse en el lugar del niño, de
lograr sentirse como él se siente. En la iniciación y mantenimiento de un
vínculo de afecto positivo es muy importante la sensibilidad de la madre/padre
a las señales del niño.
Los patrones de interacción
entre la madre o el padre y los niños, una vez establecidos, tienden a
persistir en la mayoría de los casos. Una causa de dicha persistencia es el
modo en que el progenitor trata al niño, ya que, para bien o para mal, tiende a
continuar sin cambios. El modo en que un cuidador trate a un niño determinará,
en gran medida, su personalidad.
Los progenitores que son sobreprotectores,
o que maltratan a sus hijos, o que sufren adicciones, depresiones u otras
enfermedades psiquiátricas, tienden a desviar el desarrollo de sus hijos a
niveles subóptimos. Por el contrario, los progenitores cálidos, afectivos y
que apoyan las iniciativas de sus hijos y sus necesidades de exploración,
tienden a tener niños que crecen mentalmente sanos y psicológicamente maduros y
creativos (Franz y colaboradores, 1994). Cuando no existen
obstáculos a mayores, se logra establecer un adecuado vínculo afectivo entre
los progenitores y sus hijos. Al existir un apego seguro, existe óptimo
desarrollo físico-nutricional, no se interfiere en el aprendizaje del menor por
ensayo-error, no se busca manipular el comportamiento del menor en función de
la propia angustia, se comprende e interacciona de un modo natural con el mundo
infantil-simbólico del niño.
viernes, 20 de diciembre de 2013
Trastornos con componentes agresivos y relacion con conductas delictivas III
DESÓRDENES AFECTIVOS:
O también llamados desordenes anímicos. Entre 25 y 50% de los pacientes internos en instituciones psiquiatricas son clasificados como victimas de desordenes anímicos.
Uno de los desordenes afectivos es el llamado desorden depresivo mayor, o depresión unipolar. Se caracteriza por llanto excesivo, bajos niveles de energía, falta de sueño y deficiencias en la motivación, como la relacionada con el sexo y el apetito. Puede también presentarse agresión; el individuo deprimido puede intentar suicidarse o asesinar a las personas cercanas, en un posible intento por librarlos del sufrimiento según lo percibe el individuo deprimido. Asimismo, en una condición de depresión agitada, ciertos individuos pueden tornarse más agresivos en contra de los demás.
El desorden bipolar presenta a un mismo tiempo depresión y manía. El individuo generalmente esta deprimido durante un periodo relativamente largo, posiblemente de varios meses, y después pasa a una fase maniaca mas breve. Esta fase se distingue por un aumento anormal de la energía, tanto física como mental, y por falta de sueño. La persona puede sentirse eufórica o irritable y agresiva, lo que ocurre especialmente cuando sus proyectos poco realistas son obstruidos o sus ideas no son aceptadas por los demás.
Los desordenes afectivos, como la esquizofrenia, parecen estar determinados genéticamente.
DISFUNCIONES CEREBRALES:
La expresión desorden mental provocado por padecimiento médico general es empleada para referirse a individuos que presentan problemas mentales que pueden estar ligados a deterioro identificable de la función cerebral. Este deterioro puede estar causado por varios medios, como trauma, enfermedad y, en el algunos caso, fármacos.
Si el deterioro provoca daño en los centros de inhibición de la agresión o excitación de los centros de producción de agresión, ésta puede aumentar. Dependiendo de la fuente del problema, es posible un tratamiento.
Cuando la agresión es producida por los efectos del uso continuo de un fármaco o de una enfermedad prolongada, el tratamiento directo de la fuente puede ayudar si el cerebro no ha sufrido daño significativo o si el problema es funcional, como un desorden metabólico que este afectando la actividad cerebral. Así, el tratamiento directo puede incluir una restricción de los fármacos, la adición de ciertos complementos a la dieta, como vitaminas necesarias, o el control médico de una infección.
En casos de daño cerebral permanente, los neurocirujanos pueden remover un tumor o un quiste que haga presión sobre las estructuras neurológicas que amenace con dañarlas si se le permite crecer. La neurocirugía también puede ser necesaria para remover estructuras irritantes, como tejido cicatrizado, que producen convulsiones. La cirugía vascular puede ayudar a restaurar el flujo sanguíneo hacia áreas afectadas por una embolia. La terapia con fármacos también puede resultar de ayuda para el control de la agresión asociada con la disfunción cerebral.
La agresión inducida por fármacos es a veces tratada por medio de la administración de tranquilizantes menores.
En caso de daño cerebral permanente, el tratamiento con fármacos tal vez no controle completamente la agresión.
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domingo, 15 de diciembre de 2013
Trastornos con componentes agresivos y relacion con conductas delictivas II
TRASTORNOS EN EL CONTROL DE LOS IMPULSOS:
Los trastornos en el control de los impulsos son entidades todas ellas muy vinculadas a conductas ilegales aunque, salvo excepciones, su importancia es irrelevante. En el peor de los casos, y sobre todo, en el llamado trastorno explosivo intermitente, nos vamos a encontrar con delitos de lesiones e incluso con el homicidio (Cabrera y Fuertes, 1997).
Son delitos que se originan por la confluencia de dos factores. Por un lado, de la intensa ansiedad-impulsividad-agresividad existente y, por otro, debido al precario control racional lo que da lugar a la existencia de actos en los que no existe la necesaria regulación volitiva (Cabrera y Fuertes, 1997).
También nos encontramos con otro tipo de conductas delictivas que forman parte de la esencia misma de los trastornos. Así tenemos el hurto del cleptómano, hurto que se caracteriza por ser inmotivado, carente de valor, no premeditado y claramente unido a la patología psicológica. Por último, podemos observar la existencia de otro tipo de actividades delictivas tales como la provocación de incendios en los pirómanos y el robo, la estafa, las falsificaciones y, en general, delitos contra la propiedad en los jugadores patológicos (Cabrera y Fuertes, 1997).
ESQUIZOFRENIA:
La esquizofrenia es la psicosis mas comúnmente diagnosticada (un desorden mental discapacitante que involucra contacto deteriorado con la realidad), tiene lugar en alrededor del 1% de la población. Casi la mitad de los pacientes internos en instituciones psiquiatritas son esquizofrénicos. El esquizofrénico se caracteriza comúnmente por síntomas positivos de pensamientos desordenados, falta de contacto con la realidad, delirios y alucinaciones. Los síntomas negativos incluyen falta de afecto (emoción), bajos niveles de motivación, poca verbalizacion y autoaislamiento social. Además de estos síntomas, puede presentarse agresión, en forma crónica o en explosiones aisladas.
Los fármacos mas comunes para el tratamiento de la esquizofrenia son los tranquilizantes mayores (neurolépticos o fármacos antipsicoticos). Antes del descubrimiento de estos fármacos en la década de los cincuenta, existían pocas formas de tratamiento efectivo para los psicóticos. La mayoría de los informes ofrecen un panorama de confusión total, de gran caos, que incluía agresión excesiva y peligrosa por parte de algunos pacientes. Los pacientes violentos eran limitados mediante el uso de camisas de fuerza, quizás incluso de grilletes y cadenas, o eran recluidos en celdas. Cualquier arma potencial les era apartada. Una vez que los fármacos antipsicoticos fueron descubiertos, se produjo una impresionante reducción global en los niveles de agitación de los pacientes, lo que redundó en una disminución en el uso de recursos que los limitaran físicamente.
La cropromacina y la tioridazina son dos tranquilizantes mayores usados frecuentemente para controlar a pacientes esquizofrénicos agresivos. Ambos son muy efectivos para bloquear los receptores de dopamina y reducen así los síntomas esquizofrénicos que producen agresión.
En caso de explosiones agresivas extremadamente peligrosas en esquizofrénicos se utilizan fármacos con efectos tranquilizantes a corto plazo.
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jueves, 5 de diciembre de 2013
Distinción entre agresividad, impulsividad, violencia y peligrosidad
AGRESIÓN:
Puede ser entendida como incremento en la tensión, originada por la pulsión agresiva, que en un principio es controlada por los sistemas inhibitorios cerebrales y sociales. Generalmente es desencadenada por el "otro", que es vivenciado como amenazador o depredador del espacio vital, de los valores individuales o de la vida misma. En el hombre conjuga 3 aspectos: la impulsividad, la capacidad de tolerancia a la frustración y la posibilidad de diferir el ataque. Además lleva implícita la noción de "venganza", que puede llevarse a cabo, en forma real o fantaseada, con su propia mano o por otro.
IMPULSIVIDAD:
Se refiere a la conducta agresiva, no premeditada y no desencadenada por la víctima, que pone de manifiesto una alteración en los sistemas de control biológico, psicológico y social, que permite que la pulsión agresiva se origine y se manifieste de manera inmediata, sin medir las consecuencias en el ataque auto o heterodirigido. Esto puede suceder en los actos de automutilación o en los intentos de suicidio. Implica la existencia de un componente biológico, la pulsión, que no puede ser controlado de forma eficaz.
VIOLENCIA:
Se refiere a la manifestación colectiva de la agresión, que une elementos de impulsividad y agresión, de cada uno de los miembros del grupo violento. Generalmente es desencadenada por la "amenaza" de otro, sea un individuo o grupo. Puede alcanzar niveles de gran intensidad, como en el fanatismo religioso; los factores sociales descubren conductas impulsivas individuales, la capacidad de agresión colectiva y las deficiencias en los controles individuales y sociales de la agresividad.
PELIGRO:
Se refiere al "riesgo o contingencia inminente de que suceda algún mal". Se debe evaluar el riesgo o la tendencia a presentar conductas impulsivas, agresivas o violentas, debiéndose aclarar, en que circunstancias probables se pueden presentar dichas conductas, con el margen de error correspondiente, y que puede derivarse del cuidadoso análisis de la historia psiquiátrica forense.
EL ESTADO PELIGROSO O PELIGROSIDAD:
La capacidad criminal o temibilidad: es el fracaso de una persona en responder a intimidarse ante las advertencias de la comunidad (o de las leyes). Es la perversidad constante y activa del delincuente y la cantidad de mal, que por tanto, se puede esperar del mismo.
La adaptabilidad o capacidad de inserción social: de que forma y en que medida el individuo es capaz de adaptarse adecuadamente al medio ambiente.
Existen 2 tipos de estado peligroso o peligrosidad:
- Peligrosidad pre-delictual: llamada social, capacidad para delinquir o peligrosidad potencial. Se refiere a la posibilidad de que una persona llegue a cometer hechos socialmente dañinos, se refiere también a hechos que pueden estar fuera del campo de lo penal o criminal.
- Peligrosidad post-delictual: llamada criminal o estado de inmediata criminalidad. Es la condición que presentan aquellos individuos que habiendo delinquido, tienen características que indican probabilidad de reincidencia.
Se puede decir que la peligrosidad es la resultante de la suma de dos elementos: uno objetivo relativo a la gravedad del delito, y otro subjetivo dependiente de la intensidad, perseverancia o tenacidad para resolver el impulso criminal.
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jueves, 28 de noviembre de 2013
Teoría del Triple Riesgo de Delicuencia (TDR)
El profesor Santiago Redondo Illescas, catedrático de criminología de la Universidad de Barcelona, enumera una serie de factores de riesgo de la conducta antisocial (a nivel individual, familiar y social) y factores de protección (a nivel individual, familiar y social).Estos factores, que continúan confirmando en parte las tres grandes teorías de la criminología, conforman la Teoría del Triple Riesgo de Delincuencia (TRD).
FACTORES DE RIESGO DE CONDUCTA ANTISOCIAL:
(Farrigton 2003, Statin et al, 1997, Garrido, Stangeland, y Redondo 2006, Loeber et al 2003)
1.Biológico e individuales (evidencia genética: concordancia):
- Alta testosterona, baja serotonina, baja tasa cardiaca, lesiones craneales, complicaciones en el parto, bajo peso al nacer, drogas, alcohol durante el embarazo, mayor actividad en hondas cerebrales lentas.
- Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), victimizacion infantil.
- Baja inteligencia, logro y empatía.
- Drogas.
2.Familiares y económicos.
3.Amigos, escuela.
FACTORES DE PROTECCION EMPIRICOS CONTRA LA DELINCUENCIA Y OTROS PROBLEMAS DE CONDUCTA:
(US. Dep of Health and Human services, 2001; Stoutharmer-Leeber et al, 2002).
- Individuales:
Alto cociente intelectual.
Actitud tolerante hacia el comportamiento antisocial.
Orientación social positiva.
Responsabilidad alta.
Capacidad para sentir culpa.
Honradez.
- Familiares:
Buenas relaciones con los padres.
Buena comunicación familiar.
- Grupo de amigos:
Amigos no delincuentes.
-Escolares:
Positiva vinculación con la escuela.
Fuerte motivación escolar.
Logro académico.
Actitudes positivas hacia la escuela.
- Comunitarios.
COMPORTAMIENTO PROSOCIAL:
Integración social efectiva de un individuo:
- Mejores dosis posibles de:
FACTORES DE RIESGO DE CONDUCTA ANTISOCIAL:
(Farrigton 2003, Statin et al, 1997, Garrido, Stangeland, y Redondo 2006, Loeber et al 2003)
1.Biológico e individuales (evidencia genética: concordancia):
- Alta testosterona, baja serotonina, baja tasa cardiaca, lesiones craneales, complicaciones en el parto, bajo peso al nacer, drogas, alcohol durante el embarazo, mayor actividad en hondas cerebrales lentas.
- Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), victimizacion infantil.
- Baja inteligencia, logro y empatía.
- Drogas.
2.Familiares y económicos.
3.Amigos, escuela.
FACTORES DE PROTECCION EMPIRICOS CONTRA LA DELINCUENCIA Y OTROS PROBLEMAS DE CONDUCTA:
(US. Dep of Health and Human services, 2001; Stoutharmer-Leeber et al, 2002).
- Individuales:
Alto cociente intelectual.
Actitud tolerante hacia el comportamiento antisocial.
Orientación social positiva.
Responsabilidad alta.
Capacidad para sentir culpa.
Honradez.
- Familiares:
Buenas relaciones con los padres.
Buena comunicación familiar.
- Grupo de amigos:
Amigos no delincuentes.
-Escolares:
Positiva vinculación con la escuela.
Fuerte motivación escolar.
Logro académico.
Actitudes positivas hacia la escuela.
- Comunitarios.
COMPORTAMIENTO PROSOCIAL:
Integración social efectiva de un individuo:
- Mejores dosis posibles de:
- disposiciones / capacidades personales: inteligencia, equilibrio psicológico, empatía natural
- apoyo social: familiar, escolar, laboral, afectivo, sistema de salud, servicios sociales
- Dosis moderadas de:
- apoyo social: familiar, escolar, laboral, afectivo, sistema de salud, servicios sociales
- Dosis moderadas de:
- riesgos situacionales: incitan al delito específico (calculo de costes-beneficios).
PRESUPUESTOS T TRIPLE RIESGO (TRD):
- El riesgo y la protección constituyen dimensiones idénticas y continuas.
- La investigación ha identificado 3 grandes dimensiones básicas en interacción:
- Personal
PRESUPUESTOS T TRIPLE RIESGO (TRD):
- El riesgo y la protección constituyen dimensiones idénticas y continuas.
- La investigación ha identificado 3 grandes dimensiones básicas en interacción:
- Personal
- Social
- Oportunidades
- Incorporar todos los factores de riesgo
- Utilidad:
- predicción del riesgo individual (clínico)
- social (magnitud delictiva)
El apareamiento entre factores de riesgo y protección crea dimensiones continuas lo que permite explorar las interacciones causales entre AxA, BxB y AxB.
RIESGO INDIVIDUAL:
Esta teoría nos ofrece la posibilidad de estimar el riesgo para un sujeto particular y de que 2 sujetos distintos (S1 y S2) con riesgos A y B de igual magnitud, pero de diferente signo, obtengan idénticas puntuaciones de riesgo R.
S1: sujetos con favorables condiciones personales pero carente de apoyo prosocial o con amigos delincuentes.
S2: sujeto con apoyo pro social pero déficit personales graves (rasgos psicopáticos).
COMPORTAMIENTO DELICTIVO:
99.6%: Apoyo prosocial. Favorables condiciones personales.
0.4%: Vinculo antisocial.
20%: Vinculo antisocial. Factores personales de integración.
8% Déficit graves. Vinculo prosocial.
2%: La excepción.
- Oportunidades
- Incorporar todos los factores de riesgo
- Utilidad:
- predicción del riesgo individual (clínico)
- social (magnitud delictiva)
El apareamiento entre factores de riesgo y protección crea dimensiones continuas lo que permite explorar las interacciones causales entre AxA, BxB y AxB.
RIESGO INDIVIDUAL:
Esta teoría nos ofrece la posibilidad de estimar el riesgo para un sujeto particular y de que 2 sujetos distintos (S1 y S2) con riesgos A y B de igual magnitud, pero de diferente signo, obtengan idénticas puntuaciones de riesgo R.
S1: sujetos con favorables condiciones personales pero carente de apoyo prosocial o con amigos delincuentes.
S2: sujeto con apoyo pro social pero déficit personales graves (rasgos psicopáticos).
COMPORTAMIENTO DELICTIVO:
99.6%: Apoyo prosocial. Favorables condiciones personales.
0.4%: Vinculo antisocial.
20%: Vinculo antisocial. Factores personales de integración.
8% Déficit graves. Vinculo prosocial.
2%: La excepción.
Etiquetas:
comportamiento prosocial,
conducta antisocial,
criminología,
delincuencia,
factores de protección,
factores de riesgo,
forense,
integración social,
psicología,
psicología forense
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