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viernes, 31 de marzo de 2017

Asesinos múltiples

"Ya no consigo controlarme. Sé que voy a matar otra vez"Ed Kemper, asesino múltiple.

Siendo el tema de los "asesinos múltiples" uno de los que despiertan quizás mayor curiosidad, no podíamos dejarlo pasar en nuestro blog, por lo menos una primera aproximación al concepto y su tipología. Si bien queda claro que un asesino múltiple es aquel que mata varias personas, se puede realizar una clasificación interna diferenciando tres tipos de asesinos (Crime Classification Manual, 2006): asesino en masa, asesino itinerante y asesino en serie.

- ASESINO EN MASA (MASS KILLER):
Este tipo de asesinos son los que matan a varias personas (cuatro o más víctimas) en la misma acción temporal y en un mismo lugar, es una única escena del crimen. Generalmente suelen terminar suicidándose o abatidos por las fuerzas y cuerpos de seguridad.

- ASESINO EN SERIE (SERIAL KILLER):
Lo que diferencia a este tipo de asesino de otros asesinos múltiples es que entre una víctima y otra debe darse un período de tiempo o período de enfriamiento (puede ser días, meses o incluso años). Durante este período cesa la actividad homicida, o bien porque el asesino esta regocijándose de su crimen anterior o bien porque no siente la necesidad de matar nuevamente. Nos encontramos mínimo con tres o más víctimas y siempre con más de un lugar y diferentes escenas del crimen.

En el caso de los asesinos en serie, aunque lo sean potencialmente, hay varias causas que podrían excluirle de dicho término: que no haya culminado el número mínimo de asesinatos para ser considerado múltiple, por falta de otras víctimas o por captura en el período de enfriamiento; que su segunda víctima se haya quedado en tentativa o resultados distintos de la muerte; que tras el primer crimen el agresor muera o cese su actividad. En este punto se tendrán en cuenta otras características como el modus operandi o cuestiones victimológicas.

Respecto a la lista negra de asesinos en serie en España se puede incluir, entre otros, a:
Juan Díaz de Garayo, conocido como "El sacamantecas", con 6 asesinatos entre 1870 y 1879, que estrangulaba a sus víctimas y les abría el vientre. Fue ahorcado en 1881. 
- "El arropiero", Manuel Delgado Villegas, que llegó a confesar 48 asesinatos entre 1964 y 1971 con un golpe en la laringe, aunque la policía únicamente llego a investigar 22 casos y probar su participación en 8 de ellos. Tras su paso por varios centros psiquiátricos murió en febrero de 1988.
- "El mataviejas", José Antonio Rodríguez Vega, que abusó sexualmente y asesinó a 16 ancianas en Cantabria entre febrero de 1987 y abril de 1988. Murió apuñalado en el 2002 en la cárcel de Topas (Salamanca).
- "El mendigo asesino", Francisco García Escalero, diagnosticado de esquizofrenia paranoide, alcoholismo crónico y trastorno de la inclinación suexual (incluida necrofilia) y con 13 asesinatos confesados. Degollaba a sus víctimas, la mayoría mendigos, entre 1987 y 1993. 
- "El asesino de la Baraja", Alfredo Galán Sotillos, ex militar condenado por 6 asesinatos y 3 tentativas con arma de fuego. Firmaba sus crímenes dejando una carta a los pies de sus víctimas.
- "El celador de Olot", Joan Vilas, que cometió, en 2009 y 2010, el asesinato de, por lo menos, 11 ancianos de la residencia geríatrica donde trabajaba suministrándoles lejía, sobredosis de insulina o medicamentos. Según su propia versión de los hechos "se creía Dios" y pretendía "liberar a los ancianos de su sufrimiento".

En nuestras crónicas negras figuran más nombres como Margarita Sánchez Gutiérrez, conocida como "La viuda negra"; Joaquín Ferrandiz Ventura, asesino de prostitutas; Encarnación Jiménez Moreno, que desvalijó a 20 ancianas y acabó con la vida de dos; Remedios Sánchez Sánchez "La Reme", condenada por el asesinato de 3 ancianas; Gilbert Chamba Jaramillo, "El Monstruo de Machala", Volker Eckert, "El camionero asesino"; Gustavo Romero Tercero, "El asesino de Valdepeñas"; José Ignacio Orduña "El asesino de Lessps"; y Tony Alexander King.


- ASESINO ITINERANTE O FRENÉTICO (SPREE KILLER):
Mata a varias víctimas (tres o más) de manera consecutiva y en distintos lugares (diferentes escenas del crimen), con ausencia de período de enfriamiento. La movilidad geográfica no suele ser muy elevada y en su recorrido puede encontrar nuevas víctimas que se encuentran en el lugar y momento equivocado. La ruta a seguir ha sido previamente planificada, pero la puede dejar abierta en función de la sucesión de los acontecimientos y de las posibles agresiones durante el trayecto. Al igual que el asesino en masa suelen terminar suicidándose o abatidos por las fuerzas y cuerpos de seguridad.

Quedan excluidos de esta clasificación tanto los terroristas como los sicarios, que si bien cumplen las condiciones de asesinos múltiples, por lo general no toman la decisión de matar ni eligen a sus víctimas, siendo decisión de otros o de estructuras jerárquicas superiores. 

Posterior a esta clasificación, es común entre los profesionales que trabajan el delito, atender al "modus operandi", entendiendo que el asesino, a su vez, puede ser: 
- Organizado: equivalente al psicópata o a una persona con un trastorno de la personalidad grave que altera su conducta pero puede no tener antecedentes psiquiátricos ni delirios. Son personas muy inteligentes, con una autoestima elevada y probablemente se encuentran perfectamente adaptados en la sociedad, aunque son poco sociables e incapaces de sentir empatía, planifican metódicamente sus crímenes, por lo que pueden tardar meses o años en ejecutarlos, actúan solos o acompañados de un cómplice, dialoga con la víctima, practican torturas ante-mortem, utilizan el arma que llevan consigo, practican el dominio de la víctima, no dejan muchas evidencias, esconden el cadáver, se esconden de la policía y siguen la investigación del crimen en los medios de comunicación. Son penalmente más imputables.

- Desorganizado: equivalente al psicótico o a una persona con antecedentes psiquiátricos tipo paranoide o delirante. No son tan inteligentes, se caracterizan por un bajo nivel intelectual y padecen desequilibrios mentales y baja autoestima, estan socialmente inadaptados, son solitarios e impulsivos a la hora de cometer sus crímenes. Improvisan sus actos sobre la marcha, suelen vivir cerca del lugar del crimen, actúan solos, no dialogan con la víctima, ejercen mucha violencia y tortura post-mortem, utilizan lo primero que encuentra para cometer el asesinato, el lugar del crímen presenta bastantes indicios, deja el cadáver a la vista, se denuncia o se deja arrestar fácilmente y, finalmente, no se interesa por los medios de comunicación. Penalmente más inimputables.

- Mixto: combinación de ambos. Siendo quizás el ejemplo más claro Ted Bundy, que podía ser un asesino perfectamente metódico y organizado como desorganizado, dejando la escena llena de indicios y huellas.

viernes, 3 de enero de 2014

Riesgo de reincidencia en agresores sexuales

Desde que el pasado 21 de octubre de 2013 el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo derogase la Doctrina Parot son muchos los presos que está desfilando camino a la libertad desde nuestras cárceles: terroristas de ETA, pero también violadores, pederastas y asesinos.

Hemos visto hacerlo, entre otros, a Miguel Ricart, asesino de las tres niñas de Alcàser; Pablo García Ribado, conocido como el violador del portal; Pedro Luis Gallego, violador del ascensor; Pedro Antonio Seco, el asesino de Villarrobledo; Emilio Muñoz Guadix, asesino de Anabel Segura; Arturo Abal Iglesias, condenado por seis delitos de violación a sus hijas; Juan Manuel Valentín Tejero, condenado por el rapto, violación y asesinato de la niña de 9 años Olga Sangrador durante, precisamente, un permiso penitenciario... Salen a veces a cara tapada para que no se los reconozca y cada salida nos deja incognitas abiertas ¿están rehabilitados?, ¿están preparados para la reinserción?, ¿se está protegiendo a las víctimas?, ¿hay riesgo de reincidencia de estos delincuentes?.

Dejando a un lado a los terroristas, vamos a centrarnos en uno de los temas que, quizás, está creando más alarma social: la puesta en libertad de delincuentes sexuales, de agresores con tendencias predatorias y pulsiones irrefrenables.

"Existe la creencia generalizada de que los delincuentes sexuales presentan una casi segura probabilidad de reincidencia. Sin embargo, la reincidencia de los agresores sexuales es, como grupo, baja, y se estima a nivel mundial de en torno al 20% (Lösel, 2002; Quinsey, Rice, y Harris, 1995). (El promedio general de la reincidencia de los delincuentes –no específicamente sexuales— es de alrededor del 50%). No obstante, la distribución de la reincidencia es muy heterogénea y oscila entre aquellos casos de un solo delito conocido, y, en el extremo opuesto, los agresores en serie, que cometen decenas de delitos a lo largo de sus carreras criminales". (Papeles del Psicólogo, septiembre 2007, número 3, vol 28).

La probabilidad de reincidencia de un agresor sexual va a depender de factores de riesgo como los siguientes:
- La edad (mayor cuanto más jóvenes).
- Historial delictogénico anterior (antecedentes de conducta violenta no sexual, antecedentes de delitos no violentos).
- Reincidencias o fracaso en las medidas de supervisión previas (es decir, posible incumplimiento de las obligaciones o medidas anteriormente impuestas por los tribunales o los servicios de justicia, como por ejemplo, un permiso de salida, libertad vigilada o libertad condicional, etc.).
- Psicopatologías existentes (psicopatía, trastorno mental grave: presencia de psicosis, manía, retraso mental o discapacidad neuropsicológica grave).
- Ideación suicida u homicida (impulsos, imágenes e intenciones verbalizadas de hacerse daño a sí mismo o a otros).
- Abuso de alcohol y otras drogas.
- Múltiples víctimas y víctimas desconocidas.
- Uso de la violencia al consumar el delito (utilización de armas o amenazas de muerte).
- Puesta en riesgo físico de la víctima y gravedad del daño físico o psicológico ocasionado a la víctima de las agresiones sexuales.
- Frecuencia de delitos sexuales graves (tanto el tiempo transcurrido entre los delitos, como el riesgo de las conductas delictivas realizadas).
- Victimización preferente de menores.
- Acciones excéntricas y/o rituales.
- Falta de reconocimiento del delito y de arrepentimiento por el mismo, minimización extrema o negación de las agresiones sexuales o actitudes que apoyan o toleran las agresiones sexuales, bajo grado de empatía (capacidad de ponerse en el lugar del otro).
- Desadaptación laboral y familiar (problemas al establecer o mantener relaciones de pareja íntimas o estables, y problemas para conseguir y mantener un trabajo estable).  
- Inestabilidad en las relaciones interpersonales en general.
- Ausencia de motivación para el tratamiento o no de adhesión al mismo.
- Recursos personales deficientes.
- Funcionamiento psicosexual del individuo (desviación sexual, diagnóstico de parafilia, patrón de arousal sexual anormal y disfuncional, padecimiento de abusos sexuales en la infancia).

Es labor de, entre otros, el psicólogo forense evaluar el riesgo de reincidencia de un delincuente y emitir un informe en el que avale o desaconseje la puesta en libertad, basado en la exploración psicopatológica del individuo y en pruebas psicológicas específicas, como las siguientes:
- Cuestionario de Fantasías de O´Donohue et. al. de 1997 (adaptado por José Cáceres en 1999), para la subpoblación de pedófilos.
- Cuestionario de Fantasías Sexuales de Wilson de 1988 (adaptado por José Cáceres).
- S.S.I. (Survey of sexual Interactions) y B.I.Q. (Blackground Information Questionnaire), que identifican disfunciones y problemas sexuales específicos.
- MMPI-2 (Minnesota Multiphasic Personality Inventory [S.R. Hathaway & J.C. McKinley]). Inventario de personalidad, utilizado en la evaluación de psicopatología en adultos en los contextos clínicos, médicos, forenses.
- CAQ (Clinical Analysis Questionnaire [Samuel E. Krug]). Evaluación de 12 variables clínicas de la personalidad.
- MCMI-III (Inventario Clínico Multiaxial de Millon-III). Evaluación de 4 escalas de control, 11 patrones clínicos de personalidad, 3 rasgos patológicos, 7 síndromes de gravedad moderada y 3 síndromes de gravedad severa.
- Test de Rorschach de H. Rorschach y H. Zulliger. Método proyectivo de psicodiagnóstico creado para la evaluación de diversos aspectos de la personalidad profunda.
- Tests de Apercepción Temática (T.A.T) de H.A. Murray. Evaluación de diversos aspectos de la personalidad (impulsos, emociones, sentimientos, complejos, conflictos, etc.).
-PCL-R. Escala de Evaluación de Psicopatía de Hare Revisada de R.D. Hare. Instrumento de medida de la psicopatía en contextos forenses, clínicos y de investigación.
- SVR-20: Manual de valoración del riesgo de violencia sexual. Esta guía de valoración de riesgo ha sido traducida y adaptada para población penitenciaria española por Martínez, Hilterman y Andrés Pueyo (2005), del Grupo de Estudios Avanzados en Violencia (GEAV) de la Universidad de Barcelona.

En conclusión, mientras se decide si se introducen o no cambios legislativos necesarios que salvaguarden a las víctimas y si se arbitra la puesta en práctica medidas de prevención y vigilancia adecuadas y de seguimiento (registros públicos de delincuentes sexuales, pulseras electrónicas, castración química, tratamientos terapéuticos obligatorios tanto dentro como fuera de la cárcel, psicofármacos, gonadectomía, etc.), somos partidarios de la utilización de las herramientas que tenemos y de los informes técnicos multidisciplares (psicólogos, psiquiatras, juristas, criminólogos, educadores, trabajadores sociales, etc.). Dotemos a nuestras instituciones de expertos y de medios adecuados y hagamos uso de ellos y de sus informes. El problema que se nos presenta no es si estos delincuentes salen o no a la sociedad, el problema principal es que no se les evalúa correctamente y que no se toman medidas preventivas antes de las puestas en libertad.

Aunque en lo referente a la predicción de la conducta humana nunca se puede hablar de certezas absolutas, sí podemos evaluar en qué medida están presentes los riesgos de reincidencia y de violencia sexual de cada individuo y hablar de probabilidades. Es obvio que a mayor número de factores de riesgo presentes, mayor probabilidad de reincidencia y en cada caso debe evaluarse el riesgo global en función de los factores que se combinen. Tengamos, finalmente, en cuenta la necesidad de condenas de tipo "permanentes revisables" en las que la evaluación de un equipo multidisciplinar sea la que recomiende si el individuo esta preparado o no para la reinserción social.