Mostrando entradas con la etiqueta alcohol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alcohol. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de agosto de 2014

Mitos en la sexualidad de hoy por la Psicóloga Nuria Alonso Fernández



En este post vamos a revisar algunos mitos sobre la sexualidad de la pareja:

7. EL ALCOHOL ES UN POTENCIADOR SEXUAL Y FUNCIONA COMO AFRODISÍACO: FALSO.
El alcohol sí actúa como una sustancia que causa desinhibición, pero sólo en pequeñas dosis. En exceso lo que provoca es una disminución en la respuesta sexual, lo que impide el acto en si mismo, es decir “la bebida provoca deseo pero impide el acto”.

8. LAS MUJERES TIENEN 2 TIPOS DE ORGASMOS, UNO VAGINAL Y OTRO CLITORIANO: FALSO.
Es la estimulación del clítoris y no la estimulación directa de la vagina la que produce el orgasmo en las mujeres. Científicamente se ha demostrado que no existe el orgasmo vaginal. Otra cosa es que los orgasmos se expresen mediante contracciones vaginales, pero no olvidemos que estos orgasmos son desencadenados siempre por la estimulación del clítoris.

10. LA CAPACIDAD Y EL DESEO SEXUAL DE LA MUJER SON MENORES QUE LAS DEL VARÓN: FALSO.
Lo único que es distinto es el tipo de respuesta sexual del hombre y de la mujer, pero la frecuencia, la excitación y las necesidades sexuales son para los dos iguales. La capacidad erótica sólo depende de cada persona, de su educación, y de sus características personales y sociales; no depende de ser meramente hombre o mujer.

11. LOS ORGASMOS PLACENTEROS EXPERIMENTADOS A LA VEZ SON MEJORES PARA LA PAREJA: FALSO.
No es obligatorio ni necesario tener orgasmos a la vez con la pareja para que la relación sea mejor, y si nos obsesionamos por intentar alcanzar esto cada vez que tenemos una relación sexual, puede pasar que si no lo alcanzamos nos lleve a problemas y frustraciones. Lo importante es que ambos disfruten de la relación sexual.

12. UNA MUJER QUE SABE RESPONDER SEXUALMENTE A SU PAREJA SIEMPRE EXPERIMENTA ORGASMOS Y SI UNA MUJER NO ALCANZA UN ORGASMO DE MANERA RAPIDA Y FACIL ALGO MALO LE DEBE ESTAR SUCEDIENDO: FALSO.
Cada mujer tiene un ritmo para conseguir un orgasmo, hay diversos factores psicológicos como pueden ser el cansancio, estar tristes, distraídos… o físicos que pueden incidir en la disminución de la intensidad y /o la respuesta sexual y pueden suprimir la intensidad de la respuesta sexual en cualquier persona.

13.EL COITO DURANTE EL EMBARAZO PUEDE PERJUDICAR A LA MUJER Y AL FETO: FALSO.
Durante el embarazo se puede practicar el coito, luego cerca del mes y medio o dos meses antes del parto pueden aparecer ciertas dificultades para ello, debido al tamaño del abdomen de la mujer o si el médico avisa de que existen riesgos como sangrados, placenta previa, rotura de bolsa, amenaza de aborto, infecciones vaginales…

14. SE DEBEN EVITAR LAS RELACIONES SEXUALES DURANTE LA MENSTRUACIÓN: FALSO.
Hay culturas en las que sienten desagrado frente a este hecho, pero otras no, realmente esta falsa creencia proviene de la cultura en la que estamos inmersos, realmente no hay nada malo en ello, ni ningún dato científico que avale que sea perjudicial para la pareja el mantener relaciones sexuales durante el período.

15. LA VIDA SEXUAL DE UNA MUJER TERMINA CON LA MENOPAUSIA: FALSO.
En la menopausia, se notan cambios de muy diversos tipos: ya no se tiene el temor de quedarse embarazada y se termina con el ciclo menstrual, también pueden aparecer algún tipo de resequedad vaginal debido a la disminución de los niveles de estrógenos. Pero para evitar esto, lo que ayuda además de posibles cremas o parches de estrógeno, es practicar el sexo de una manera regular ya que esto hace que se mantengan en buen estado los tejidos vaginales y los componentes de lubricación.

Seguramente conozcáis muchos más mitos que no hayamos recogido aquí, esperamos que al menos estos os haya servido para aclarar algunas ideas.

viernes, 4 de julio de 2014

Cocaetileno (con la colaboración de la psicólogo especializada en adicciones Lucía Quintana)

Las personas que consumen cocaína y alcohol presentan peculiaridades respecto a quienes sólo consumen cocaína (mayor percepción de control del consumo, percepción  de problemas con la cocaína pero no con el alcohol, incremento progresivo en las cantidades consumidas, ingesta de alcohol como detonante, aparición de conductas con rasgos antisociales tras el consumo, mayores consecuencias en todos los ámbitos de la persona). La ingesta de alcohol como detonante del craving (deseo de consumo de una sustancia psicoactiva) y conducta de búsqueda compulsiva de cocaína, influye en una mayor pérdida de control de consumo así como más problemas sociales y conductas de riesgo y antisociales. Ello es debido a la presencia de un metabolito denominado "cocaetileno", resultante del consumo simultáneo de alcohol y cocaína, que explica la mayor toxicidad y compulsividad de estos episodios. Las concentraciones de cocaetileno más significativas se observan cuando el alcohol se administra previamente a la cocaína.

La interacción alcohol-cocaína interfiere en el patrón de degradación tanto del alcohol como de la cocaína, incrementando el potencial tóxico de ambas sustancias. El uso/abuso de ambas sustancias se ha relacionado con déficits cognitivos en memoria, atención, orientación y asimetrias sensoriales. Además se han observado deterioros más marcados a medida que avanza el consumo, llegando a imposibilitar el adecuado funcionamiento del sujeto (Pastor, R., LLopis, J.J. & Baquero, A.: Interacciones y consecuencias del consumo combinado de alcohol y cocaína: una actualización sobre el cocaetileno. Adicciones, 2003, vol. 14, num. 2).

La dependencia de alcohol y cocaína consiste en un patrón desadaptativo que conlleva un malestar clínicamente significativo en el que existe la necesidad creciente de ingesta de estas sustancias para obtener la intoxicación o los mismos efectos, se ingiere la sustancia para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia, se toma en períodos más largos de los pretendidos, se emplea mucho tiempo en la consecución de las sustancias y se continúa su ingesta a pesar de tener conciencia de problemas persistentes causados o exacerbados por este consumo. Este tipo de dependencia, unida a alteraciones del pensamiento y de la sensopercepción que interfieren en la capacidad de juicio, pueden mermar las capacidades de un sujeto para obrar de acuerdo a una lógica formal y ser determinantes a la hora de valorar el estado mental y las capacidades naturales de entender y obrar.